Lola Martínez Franco, la ingeniera que ha consolidado la visión de una profesión en la vanguardia de las decisiones que marcan el futuro

Entrevista a la presidenta del colegio de Graduados e Ingenieros Agrícolas de la Región de Murcia (COGITARM)
Lola Martínez, presidenta de Cogitarm.
Lola Martínez, presidenta de Cogitarm.

En el tablero de la agroalimentación española, Lola Martínez Franco destaca por su solvencia técnica y visión estratégica. Presidenta de COGITARM (segunda mujer tras décadas), institución con 75 años de historia, fue además la primera mujer secretaria general del Consejo General de Ingenieros Agrícolas de España. Ha liderado una transformación profunda: devolver el orgullo a una profesión motor de la economía murciana. Emprendedora, madre e ingeniera, ha convertido al Colegio en el interlocutor necesario para la Administración y el sector. 

Bajo su liderazgo, la ingeniería agrícola vive un cambio de imagen sin precedentes. ¿Cómo ha logrado que el sector os reconozca como imprescindibles? Ha sido un camino arduo e ilusionante. Mi orgullo no es personal, sino el esfuerzo de mi Junta de Gobierno, de los colegiados y del apoyo incondicional de nuestro Consejo General. Hoy, el futuro agro es ingeniería agrícola. Nuestra visibilidad es justicia profesional. El sector, que aporta un 20% al PIB regional, reconoce que somos el engranaje que hace que todo funcione. Ver ese orgullo recuperado en mis compañeros es la mayor recompensa.  

¿Qué significa para el Colegio que la Consejería y las administraciones os consideren como organismo de consulta para decisiones estratégicas? Un justo logro de un derecho legal establecido. Hemos recuperado el lugar que nos corresponde por conocimiento y derecho. Es una satisfacción que la consejería de Agricultura cuente también con nuestro criterio técnico antes de dar pasos estratégicos. Abordamos junto a la Confederación Hidrográfica del Segura mejoras normativas en áreas sensibles como el Campo de Cartagena, e interactuamos con representantes del sector, la UPCT, Agritech y ahora también con CROEM, etc. Estamos en todos los núcleos de decisión, asegurando que la voz del ingeniero agrícola sea escuchada con respeto. 

Agua escasa, burocracia, Mercosur, clima, globalización… ¿Cómo transforma COGITARM estos hándicaps en vanguardia viable? Abordándolos como retos para generar soluciones eficaces e interactuando con otras ingenierías. Somos profesionales resilientes. Este rol ha situado al sector como referente tecnológico y productivo. Murcia es un campo de experimentación agraria único, permanente y complejo, referente mundial por lo que logramos cada vez con menos y por la tecnología que desarrollamos incesantemente. La agricultura ya es de precisión quirúrgica en Murcia y los ingenieros agrícolas colegiados están detrás de este hito. 

«Murcia es un referente mundial por lo que logramos cada vez con menos recursos»

¿Cuál es su opinión frente a esos retos regulatorios, comerciales y las limitaciones hídricas? El reto es alimentar a más personas con menos recursos. Debemos apoyar a los profesionales evitando marcos regulatorios inviables o dobles raseros, como ocurre con Mercosur. Es incongruente luchar por una receta fitosanitaria emitida por ingenieros colegiados para garantizar la sostenibilidad, mientras se pretende dejar entrar productos sin garantías producidos con prácticas prohibidas en la UE. Exigimos cláusulas espejo verificables. Respecto a los comerciales, uno de nuestros grandes límites va a ser al trasvase Tajo-Segura, es impensable dejarnos morir por limitaciones políticas sin argumentos técnicos válidos suficientes, ante este recurso vital. 

¿Qué propuestas o medidas considera prioritarias para apoyar al sector agroalimentario desde la perspectiva de la ingeniería? Priorizamos la simplificación administrativa para agilizar proyectos y la inversión en I+D+i para impulsar soluciones disruptivas. Es fundamental fomentar la colaboración público-privada para que la investigación se traduzca en aplicaciones reales en el campo. Además, abogamos por políticas que incentiven la retención del talento joven en el sector, ofreciendo oportunidades de desarrollo profesional y emprendimiento. La ingeniería es clave para garantizar la competitividad y la sostenibilidad de nuestra agricultura. 

Además de presidenta es emprendedora y madre. ¿Cómo influyen estas experiencias en su forma de presidir el Colegio? En todo. Ser emprendedora me obliga a diseñar soluciones constantes y establecer prioridades; me ha enseñado a gestionar crisis y ver oportunidades en los obstáculos. Y ser madre… los hijos dan la verdadera perspectiva: el legado. No gestiono para el próximo trimestre, sino para las próximas generaciones. La sostenibilidad viable no es un concepto teórico, es una responsabilidad personal. Esa mezcla de pragmatismo empresarial y visión de futuro es mi motor para impulsar esta profesión cada día. 

¿Cuáles son las competencias más demandadas hoy y qué retos de formación detectan entre los jóvenes profesionales? Las competencias técnicas siguen siendo fundamentales, pero se han enriquecido con habilidades transversales. Para los jóvenes, el reto es doble: por un lado, mantenerse actualizados en un entorno tecnológico que avanza a pasos agigantados; por otro, desarrollar esa mentalidad innovadora y emprendedora que les permita crear valor en un sector tan dinámico. El estudio del INGITE de 2025 revela que la Ingeniería Agrícola es una de las ramas que mejor resiste la caída de vocaciones. Esto nos indica que la base es sólida, pero debemos seguir invirtiendo en una formación que anticipe el futuro. 

En cuanto a la presencia femenina en esta profesión, ¿existe un techo de cristal real? La ingeniería agrícola lidera la presencia femenina entre todas las ingenierías en España con un 34% de mujeres, muy por encima de industrial (19%), informática (16%) o telecomunicaciones (12%). ¿Techo de cristal? Sí, pero menos que en otras ingenierías: actualmente las mujeres son entre el 40-50% de las escuelas agronómicas, sin embargo, aún persiste una visible brecha de género en cargos directivos. No obstante, cada vez es mucho más frecuente la presencia de mujeres en cargos de responsabilidad y no por paridad, si no por mérito. La buena gestión y dirección es una cuestión de aptitudes y nunca debería ser una cuestión de género. 

Para terminar, ¿qué mensaje le envía a sus colegiados y a la ciudadanía? Que estamos vocacionalmente al servicio de la sociedad. Que se informen sobre quién produce lo que compran y que garantías hay detrás. Que confíen en el talento de nuestros ingenieros, pero SIEMPRE COLEGIADOS. Somos la profesión que custodia y cuida de lo más sagrado: la vida y la alimentación. A mis compañeros les digo: adelante, no hay límites. Somos más visibles, tenemos presencia institucional y el sector nos necesita más que nunca. El futuro es nuestro y lo diseñamos cada día.



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