Santa-Cruz Arquitectura lidera la rehabilitación de la Casa del Niño de Cartagena

El estudio de arquitectura murciano ha desarrollado el proyecto de intervención en el conjunto, declarado Bien de Interés Cultural, que ha obtenido 96,70 puntos sobre 100 en la convocatoria nacional. La propuesta recupera la identidad histórica de sus patios y compatibiliza la conservación patrimonial con las exigencias de un centro educativo contemporáneo.

La rehabilitación integral de la Casa del Niño de Cartagena ha obtenido 96,70 puntos sobre 100 en la convocatoria del Programa 2 % Cultural, situándose en primera posición en la clasificación nacional. La actuación contará con una financiación estatal de 3,13 millones de euros, equivalente al 40 % de la inversión total prevista, que asciende a 7,83 millones.

Santa-Cruz Arquitectura ha abordado el conjunto desde una perspectiva integral, combinando el análisis de sus valores históricos y constructivos con las necesidades actuales de adaptación funcional, accesibilidad, seguridad y sostenibilidad, así como la documentación técnica presentada a la convocatoria. Un planteamiento que exige conocer en profundidad el edificio, diagnosticar sus patologías y justificar cada intervención desde el punto de vista técnico y patrimonial.

Uno de los aspectos más singulares de la propuesta es el criterio adoptado para conservar la identidad histórica del inmueble. La Casa del Niño, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 2022, es un conjunto arquitectónico que ha experimentado distintas transformaciones desde su construcción a principios del siglo XX. El proyecto no busca imponer una imagen correspondiente a un momento histórico concreto, sino conservar las aportaciones de sus distintas etapas, evitando reconstrucciones hipotéticas y recuperando aquellos elementos originales que las intervenciones posteriores habían ocultado o alterado.

Otro de los ejes de la intervención es la recuperación del concepto de escuela al aire libre que forma parte de la historia del conjunto. Concebida como un complejo educativo y asistencial organizado en torno a patios y pabellones independientes, la Casa del Niño representa una tipología innovadora para su época. El proyecto recupera esa relación entre educación, arquitectura y naturaleza mediante la transformación de los espacios exteriores: incorpora superficies permeables, parterres, vegetación, zonas de sombra y áreas de juego que mejoran las condiciones ambientales y devuelven a los patios su dimensión pedagógica.

La intervención aborda también uno de los principales desafíos de la rehabilitación de edificios protegidos: incorporar las exigencias actuales sin comprometer sus valores patrimoniales. Para ello, plantea soluciones específicas de accesibilidad universal, seguridad contra incendios y mejora de las condiciones ambientales, mediante elementos contemporáneos diferenciados y reversibles que minimizan la afección sobre la arquitectura histórica.

«Uno de los aspectos más importantes de este proyecto ha sido entender que la Casa del Niño no tiene un único momento histórico al que regresar. Es un conjunto que ha evolucionado desde su creación y cuyas distintas etapas forman parte de su identidad.” , explica Carmen Santa-Cruz, arquitecta.

La propuesta mantiene la continuidad del uso docente público, uno de los valores que fundamentan la protección del inmueble, e incorpora espacios complementarios polivalentes y culturales. “Hemos querido recuperar el sentido original de sus espacios exteriores: patios pensados para la educación, el aire libre y el contacto con la naturaleza», Añade Toño Santa-Cruz, arquitecto y gerente del estudio de arquitectura. De esta manera, la rehabilitación no se limita a conservar físicamente el monumento, sino que busca garantizar su uso y su vinculación con la ciudadanía. La recuperación de su función social se convierte así en una herramienta para asegurar su conservación a largo plazo.

Con 96,70 puntos, el proyecto de la Casa del Niño de Cartagena se sitúa por delante de otras actuaciones incluidas en la clasificación nacional, como la rehabilitación de la Casa del Canónigo Obrero, en Toledo (95,90 puntos); la intervención en la Catedral de Astorga (95,60); y el proyecto de Vinaixa (95,22). La valoración reconoce la calidad global de una propuesta que aborda de forma coordinada la conservación material, la recuperación funcional y la transmisión de los valores culturales del conjunto.

La actuación se suma a otras iniciativas respaldadas por el Programa 2 % Cultural para recuperar el patrimonio histórico de la Región de Murcia, como la restauración del Embarcadero del Hornillo, en Águilas; la intervención en el Castillejo de Monteagudo, en Murcia; y las distintas fases de recuperación del Anfiteatro Romano de Cartagena.

Con este proyecto, Santa-Cruz Arquitectura consolida su experiencia en rehabilitación y recuperación del patrimonio histórico, un ámbito en el que el conocimiento constructivo, la solvencia técnica y la capacidad para compatibilizar conservación y nuevos usos resultan determinantes para desarrollar intervenciones viables y respetuosas con la identidad de cada edificio.

Santa-Cruz Arquitectura es un estudio con sede en Murcia que desarrolla proyectos en ámbitos que abarcan desde el urbanismo, el paisaje, o la rehabilitación del patrimonio, hasta la arquitectura corporativa y el interiorismo. Su trabajo se guía por una visión contemporánea de la arquitectura entendida como una herramienta capaz de mejorar la vida de las personas, activar el territorio y generar un impacto positivo y duradero en la sociedad. Esta filosofía se resume en un lema que acompaña la trayectoria del estudio: «Vive como piensas».

Fundado en 1975 por Juan Antonio Santa-Cruz Alemán, el despacho ha evolucionado a lo largo de cinco décadas manteniendo un firme compromiso con la calidad técnica, la innovación y la responsabilidad social. Tras un proceso de transformación iniciado después de la crisis económica, el estudio consolidó un equipo familiar y multidisciplinar formado por Carmen Santa-Cruz, Beatriz Lorente, Javier Esquiva y Toño Santa-Cruz, representante de la segunda generación al frente del despacho. Actualmente, el estudio desarrolla proyectos que exploran desde la sostenibilidad la relación entre arquitectura, empresa, patrimonio y comunidad.

A lo largo de sus 50 años de trayectoria, Santa-Cruz Arquitectura ha sido reconocido con galardones internacionales como los German Design Awards o la Bienal Iberoamericana del Diseño, así como con diversos premios nacionales, entre ellos el Premio Regional de Arquitectura de la Región de Murcia y reconocimientos otorgados por el CSCAE, la BEAU o ArchDaily. En los últimos años ha impulsado proyectos que reflejan su visión integral del diseño, desde estrategias de activación territorial para la Huerta de Murcia hasta edificios corporativos como la sede de VRIO en Molina de Segura, finalista en los Premios ARQUITECTURA 2025 del CSCAE, seleccionada en la XVII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo y distinguida con el Premio Mapei a la Arquitectura Sostenible 2025.

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