Chocolat Catering: dos décadas convirtiendo cada evento en una experiencia inolvidable

El proyecto fundado por Teresa Fuster ha evolucionado hasta consolidarse como un referente en el sector sin perder su esencia artesanal

Por C.A.L.

Hay proyectos empresariales que nacen en una mesa de despacho y otros que surgen alrededor de una mesa familiar. Chocolat Catering pertenece a esta segunda categoría. Corría el año 2003 cuando Teresa Fuster organizó la comunión de su sobrina en el colegio Nelva. Lo que empezó como un gesto de cariño fue, sin saberlo, el primer paso de una aventura profesional que hoy suma más de veinte años de historia y es referencia en el sector de los eventos en la Región de Murcia. 

“Chocolat Catering nace en el año 2003 debido a lo mucho que me gustaba el mundo de la cocina y la organización de eventos”, recuerda. En aquel momento, el sector apenas comenzaba a profesionalizarse en la Región. “Éramos de las primeras en este sector y esa fue una de nuestras motivaciones”, explica. Había ilusión, intuición y muchas horas de trabajo, pero también una visión clara: ofrecer algo cuidado, elegante y diferente. 

El verdadero punto de inflexión llegó tiempo después, cuando su hija Teresa decidió incorporarse al proyecto. “Compartimos el mismo amor por este sector. Ella consiguió que creciéramos y tuviéramos más proyección de futuro. Yo sola no hubiera podido llegar a este nivel de trabajo”, reconoce con honestidad. La entrada de la segunda generación no solo reforzó la estructura empresarial, sino que consolidó un equipo que hoy es parte esencial del éxito. “Gracias a ella y al equipo que hemos ido construyendo, conseguimos estar donde estamos”, asegura. 

El ADN gastronómico de Chocolat Catering se apoya en una cocina artesanal, una presentación cuidada y una selección minuciosa de cada producto. “Queremos que resulte apetitoso, atractivo y elegante”, afirma Teresa Fuster. Con el paso de los años han sabido adaptarse a las nuevas demandas sin perder identidad. “Nos hemos sabido adaptar a las necesidades de los clientes, pero siempre sin perder nuestra esencia”. Esa esencia tiene que ver con el equilibrio entre tradición y actualidad, entre sabores reconocibles y un toque contemporáneo. 

En un sector cada vez más competitivo, donde la oferta se multiplica, marcar la diferencia es clave. “Siempre intentamos hacérselo lo más fácil posible al cliente”, subraya. Organizar un evento implica nervios, decisiones y expectativas altas. Chocolat Catering ha construido su reputación ofreciendo tranquilidad, resolviendo dudas y cuidando hasta el último detalle. Mantener “esos sabores de siempre con un toque actual” forma parte de una filosofía que entiende la gastronomía como experiencia global. 

MENÚS CON ALMA 

El diseño de cada menú comienza, explica Teresa, escuchando. “Lo más importante es saber escuchar siempre al cliente, para poder diseñar a medida un menú perfecto, ajustándonos a sus gustos y presupuestos”. Cada boda, comunión o evento corporativo es distinto, y detrás de cada celebración hay una historia que merece ser interpretada con sensibilidad. 

La apuesta por el producto local es otro de los pilares de la empresa. “Es muy importante que los productos sean de la región, ya que tenemos la suerte de tener en Murcia un mercado completísimo”, señala. Apostar por proveedores cercanos no es solo una cuestión de calidad, sino también de compromiso con el entorno y con una forma de entender la gastronomía ligada al territorio. 

El perfil del cliente también ha evolucionado. “La exigencia ahora es mayor”, reconoce. Hay más empresas entre las que elegir y eso obliga a un esfuerzo constante. Lejos de verlo como una dificultad, lo interpreta como una oportunidad para superarse. “Hace que nuestro trabajo sea más complejo, pero también que nos superemos día a día”. 

Como tantas empresas del sector, el mayor reto llegó con la pandemia. “Creo que, como la gran mayoría de pequeñas empresas relacionadas con la gastronomía y el ocio, fue superar el COVID”. Aquel periodo puso a prueba la resistencia económica y emocional del proyecto. Resistir significó adaptarse, reorganizarse y confiar en que volverían los brindis y las celebraciones. 

Cuando Teresa Fuster habla del futuro, lo hace sin grandilocuencias. No menciona planes de expansión desmedida ni revoluciones gastronómicas. Su aspiración es más íntima y, a la vez, más profunda. “Me gustaría seguir creciendo con mi equipo, intentando cada día hacerlo mejor para seguir perfeccionando lo que creé con tanto cariño”. 

En esa frase se resume la esencia de Chocolat Catering: un proyecto nacido del amor por la cocina y la celebración, sostenido por una familia y un equipo, y construido con la convicción de que cada evento es, en el fondo, un momento irrepetible que merece ser tratado con respeto, elegancia y corazón.



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