Brava, la kombucha murciana que conquista el mundo

Mayte Marín, CEO y fundadora de Brava Kombucha, se enamoró de esta bebida saludable cuando vivía en Alemania de la que ya ha vendido 300.000 latas
Mayte Martín, CEO y fundadora de Brava Kombucha.
Mayte Martín, CEO y fundadora de Brava Kombucha.

Por Cristina Martínez

«Puedes hacer realidad aquello que realmente te apasione, por difícil que parezca”, esa era la idea que rondaba en la mente de Mayte Marín, y así fue. Esta joven murciana vivía en Alemania cuando, en 2015, en una época en la que empezó a cuidar su alimentación, probó por primera vez la kombucha, y fue ‘amor a primera vista’. “Me fascinó encontrar una bebida tan versátil, que fuese un sustituto de una bebida refrescante, que fuera compleja a nivel sensorial y, sobre todo, la magia de la alquimia de poder fabricarla yo misma en casa”, cuenta la CEO de Brava Kombucha.

“Quise aprender desde dentro y tener el máximo conocimiento para crear Brava, desde el 2016 ya era mi plan”

Con la mente puesta en llevarla a su tierra natal, Murcia, empezó a investigar y formarse. Así entró a trabajar en una empresa especializada en esta bebida. Y, tras unos años, su sueño se cumplió. “En diciembre de 2019 volví y después de una pandemia, unos meses de desarrollo de producto y las obras para reformar un obrador, en enero de 2022 vendimos las primeras Bravas en locales”. 

Spicy Paloma y Kombucha Tutti Frutti de Brava.

Especializada en esta bebida fermentada sin alcohol elaborada con té, agua, azúcar y un ‘cultivo’ de bacterias y levaduras que le da un toque de acidez, y que además tiene “cualidades muy interesantes a nivel de salud”, Brava fue creciendo y creciendo, llegando a producir más de 4.000 litros al mes. 

“Desde que empezamos hemos vendido alrededor de 300.000 latas”

De hecho, pese a su juventud, ha recibido ya galardones en certámenes internacionales, como los World Kombucha Awards, en los que ha conseguido tres oros consecutivos. Eso sí, manteniendo siempre los valores que, desde los inicios, le definen: honestidad, sostenibilidad y activismo alimentario; pues “la idea primigenia de Brava era de la de crear y ofrecer una bebida alternativa, de calidad, sostenible, con una buena experiencia de consumo y, sobre todo, que no engañase al consumidor”, asegura Mayte.

 “Si a veces tienes que mostrarte vulnerable y decirle al mundo que no todo es bonito, lo haces”

Su nombre no es casualidad. “Cuando me propuse emprender, todo me parecía difícil, crear una empresa industrial con producto alimentario, de la nada, con 0 contactos y con una formación de letras, me parecía y me sigue pareciendo un reto; así que tuve que ponerme un traje nuevo, el de una mujer valiente que se atreviese incluso si había miedo y vértigo detrás”, afirma su fundadora, y así surgió Brava, como “una oda a la valentía”.

“Te tienes que atrever incluso con eso que parece muy difícil”

Tampoco el sabor, que, en palabras de Mayte, es una de sus insignias. Y es que, además de ofrecer alternativas saludables a refrescos y referencias con alcohol, “nos gusta no hacer lo mismo que el resto, por eso nuestros sabores son ligeramente diferentes y mucha gente ya nos reconoce por eso”. 

Spicy Paloma de Brava.

Limón, Flores (lavanda, hibisco y jazmín), Ginger (jengibre), Citra (lúpulo), Tutti Frutti (frutas con un toque de hierbabuena) y Spicy Paloma (inspirado en el cóctel mexicano Paloma) son las seis referencias que ofrecen actualmente; siendo la primera, elaborada con limones ecológicos de la Región, la más vendida. Aunque el título de ‘más especial’ es para la Spicy Paloma, una de las pocas kombuchas picantes del mundo.

“Hemos elaborado otros productos como kimchi y chucrut, pero nuestro producto principal ahora es la kombucha”

Para poder disfrutarlas solo hay que pedirlas en bares, restaurantes o cafeterías, que se llevan el 80% de sus ventas, aunque también cuentan con tienda online para aquellos que quieran disfrutar su kombucha en casa, que cada vez son más. De hecho, es tal el furor que está causando esta bebida que muchos locales quieren tener la suya propia, y Brava lo hace realidad creando una personalizada, como ya ha hecho para marcas de Madrid y Barcelona. 

Pero esto no queda aquí, pues Brava, haciendo justicia a su nombre, siempre quiere más. “Estamos ilusionados con dos proyectos, muy diferentes entre sí, que esperamos que vean la luz antes de final de año, los cuales es posible que incluso nos lleven a pasar por un rediseño de marca”, apunta.



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