Murcia ha vivido este viernes uno de esos días que quedan grabados en la memoria institucional y sentimental de una ciudad. El Salón de Plenos del Ayuntamiento acogió una sesión extraordinaria cargada de emoción, simbolismo y solemnidad en la que Rebeca Pérez fue elegida como la primera alcaldesa de la historia de Murcia por mayoría absoluta, con 15 votos a favor, 14 en blanco y ningún voto en contra.
No fue una sesión cualquiera. Desde el primer instante se percibía en el ambiente una mezcla de orgullo, respeto y cierta melancolía. La ausencia de José Ballesta, figura profundamente admirada dentro y fuera del Consistorio, estuvo presente en cada intervención, en cada gesto y en muchos silencios. Que Ballesta ha sido un alcalde querido y respetado quedó patente en las palabras de los distintos portavoces y en la emoción compartida por buena parte de los asistentes al acto, presidido por el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras. Y también quedó claro que Rebeca Pérez no le va a ir a la zaga, arropada desde el primer momento por una ovación cálida y sincera que evidenció el respaldo, la confianza y el cariño que despierta su figura en Murcia.

La sesión extraordinaria incluyó también la toma de posesión del cargo de concejal electo de Pedro Luis Balibrea Cárceles, antes de proceder a la elección de la nueva alcaldesa.
Intervenciones
El primero en intervenir fue Luis Gestoso, concejal de Vox, quien quiso dedicar unas palabras al ya exalcalde. Lo definió como “un gran alcalde” que ha dado ejemplo “en la adversidad hasta el final”, además de asegurar que lo consideraba un amigo.
Por parte del PSOE, Ginés Ruiz Maciá subrayó el carácter excepcional de la jornada. “No es una sesión de investidura normal”, afirmó, en una intervención en la que también trasladó a la nueva alcaldesa “afecto personal” y “respeto institucional”.
El portavoz socialista reclamó además una gestión eficaz para la ciudad. “Murcia necesita un equipo de gobierno que además de anunciar proyectos, los haga. La diferencia entre gobernar y hacer que se gobierna la pagan los ciudadanos”, señaló, antes de añadir que “Murcia puede ser mucho mejor de lo que es”. Sus palabras concluyeron con un deseo sincero: “Le deseamos toda la suerte del mundo”.
La tercera en tomar la palabra fue ya Rebeca Pérez, visiblemente emocionada. La nueva alcaldesa confesó sentir “una emoción difícil de describir” ante el momento histórico que estaba viviendo la ciudad y aseguró asumir “el deber de estar a la altura de Murcia”.
Era imposible, reconoció, afrontar aquel discurso sin evocar la figura de José Ballesta, a quien recordó como un «alcalde eterno» que imaginó “una Murcia donde todos vivirían mejor” y que nunca entendió la política como confrontación.
En uno de los momentos más significativos de su intervención, Pérez se dirigió directamente a los concejales de la Corporación para recordarles que “la ciudadanía nos ha elegido para construir una Murcia mejor”. Fue entonces cuando pronunció una de las frases que marcaron la jornada: “Siempre seré una alcaldesa dispuesta a escuchar y dialogar”.
También tuvo palabras para los pedáneos, a quienes definió como “la columna vertebral de Murcia”, comprometiéndose a atender sus demandas y reforzar el papel de las pedanías dentro del proyecto de ciudad.
La nueva alcaldesa dibujó además las líneas maestras de ese modelo de Murcia que quiere impulsar: una ciudad de oportunidades, apoyada en las empresas, los autónomos, la innovación y la colaboración entre lo público y lo privado. Pero insistió en que el progreso “solo es verdadero si es humano”, reivindicando así una Murcia más centrada en las personas, más verde y saludable.
“Este pleno nadie querría estar celebrándolo, pero tenemos que continuar con el proyecto que el Partido Popular tiene para Murcia”, afirmó. Su deseo, explicó, es apostar por “un modelo alternativo de ciudad”, una Murcia que aspire a convertirse en “referencia del Mediterráneo”, centrada en el bienestar de los murcianos, en cuidar “de nuestra felicidad” y en ofrecer tranquilidad y libertad a quienes la habitan. Una ciudad “bonica”, dijo con cercanía y emoción, que cuide los detalles, su patrimonio y su identidad. “En definitiva, una ciudad feliz”.
La alcaldesa cerró su intervención apelando a la unidad y al compromiso colectivo. “Voy a servir a los murcianos con humildad. Os queremos y os necesitamos a todos”, concluyó.
Tras el discurso, uno a uno, los concejales fueron depositando su voto en una escena cargada de solemnidad que confirmó oficialmente un momento ya imborrable para la historia de Murcia. El resultado reflejó también el tono institucional y respetuoso que marcó toda la sesión: 15 votos a favor y 14 votos en blanco, sin ningún voto en contra, lo que otorgó a Rebeca Pérez la mayoría absoluta necesaria para convertirse en la primera alcaldesa de Murcia.
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