Hay conciertos y conciertos. Y este de Viva Suecia en Murcia era de los que prometían. La lluvia amenazó con aguar la fiesta hasta el último momento, pero ni los promotores ni la banda perdieron la esperanza. Tampoco las más de 22.000 personas que tenían una cita con la banda murciana en Espacio Norte, un recinto concebido para acoger grandes shows, estaban dispuestas a renunciar a una de las noches musicales más esperadas del año en Murcia, llamado a ser ‘El concierto de nuestras vidas’. Las entradas se habían agotado en apenas 24 horas, un año antes, y la expectación era enorme. El cielo no invitaba precisamente al optimismo, pero finalmente el tiempo dio la razón a quienes apostaron por mantener el concierto. Y Murcia pudo disfrutar de una noche en la que la banda hizo historia.
La amenaza de tormenta obligó a adelantar el inicio de la actuación a las 20:30 horas. Quizás por esa incertidumbre que había planeado sobre el espectáculo durante toda la jornada, como una espada de Damocles, Viva Suecia decidió salir a por todas desde el primer minuto, sin reservar sus grandes canciones para más adelante. No había tiempo que perder y tampoco parecía que nadie quisiera hacerlo.

‘Dolor y gloria’ fue el tema elegido para abrir el concierto en un Espacio Norte abarrotado, donde miles de personas recibieron a la banda con una ovación que dejaba claro lo mucho que habían esperado aquel momento. «¡Buenísimas noches, Murcia!», gritó Rafa Val, vocalista del grupo, ante un público que respondió con entusiasmo y que no dejaría de cantar durante buena parte de las dos horas siguientes.
La puesta en escena estuvo a la altura de una cita de estas dimensiones. Una impresionante pantalla continua y curva de 400 m2 presidía el escenario, ofreciendo una visión de los músicos incluso a quienes se encontraban a mayor distancia. Un despliegue visual que acompañó la potencia del directo y contribuyó a transformar el recinto en un gran espectáculo colectivo.

La noche tuvo también mucho de homenaje a la escena musical murciana. Viva Suecia quiso compartir el escenario con artistas que forman parte de su historia y con otros que representan el excelente momento que vive la música de la Región. No faltaron las sorpresas ni las colaboraciones que el público recibió con entusiasmo.

Los primeros invitados fueron Rata, que se unieron a la banda para interpretar ‘Deja encendida una luz’. Después llegó uno de los reencuentros más celebrados, el de Sean Frutos y Jorge Guirao, voz y guitarra de Second, que recuperaron ‘La voz del presidente’. Un guiño a una formación fundamental para entender la evolución del indie murciano y que despertó una respuesta especialmente cálida entre los asistentes.
También subió al escenario Hoonine, nombre artístico de la murciana Carmen Alarcón, que acompaña habitualmente a Viva Suecia en sus giras. Junto a Rafa Val interpretó ‘Tú y yo contra los demás’, canción incluida en el último trabajo de la banda que da nombre a la gira, ‘Hecho en tiempos de paz‘.

Y todavía quedaba una de las grandes sorpresas de la noche. Antonio García y Dani Sánchez, vocalista y guitarrista de Arde Bogotá, aparecieron sobre el escenario para interpretar ‘El bien’. La unión de dos de las bandas murcianas con mayor proyección del panorama nacional desató la euforia en Espacio Norte, en uno de los momentos de mayor intensidad del concierto.
Más allá de los invitados, el público convirtió cada canción en un gran coro. Viva Suecia demostró por qué ha pasado de ser una modesta banda nacida en Murcia hace trece años a llenar grandes recintos y convertirse en uno de los referentes del pop-rock independiente español. Rafa Val, Alberto Cantúa, Jess Fabric y Fernando Campillo ofrecieron un directo contundente, arropados por una producción espectacular y un público entregado.

Había algo especial en la noche. No era un concierto más de la gira, sino una cita que la propia banda había bautizado como ‘El concierto de nuestras vidas’. Y hacerlo en casa, rodeados de familiares, amigos y seguidores llegados de toda España, añadía un significado particular a cada canción. Según las estimaciones difundidas antes del espectáculo, unos 8.000 asistentes procedían de fuera de la Región de Murcia.
Un final con La Parranda
Después de casi dos horas de música, todavía quedaba un último momento para recordar. Como no podía ser de otra forma, ‘La Parranda’ puso el broche a una noche en la que Murcia estuvo presente mucho más allá del nombre de la ciudad. Los músicos y sus invitados compartieron escenario mientras sonaba una de las piezas más representativas del folclore regional y los fuegos artificiales iluminaban un cielo que, contra todos los pronósticos, había respetado el concierto.

Y llegó ese mítico «¡Murcia, qué hermosa eres!», convertido en una declaración de amor a la tierra que los vio nacer. Alberto Cantúa puso el punto final con un grito que fue mucho más allá de la capital. «¡Viva Murcia! ¡Y Cartagena, y Lorca, y Yecla, y Jumilla…!». Una forma de hacer partícipe de aquella celebración a toda una Región que puede presumir de sus músicos.
La lluvia, que había mantenido en vilo a organizadores, artistas y público durante días, terminó siendo una anécdota. El concierto se celebró, el cielo aguantó y Viva Suecia pudo vivir la noche histórica en su tierra que llevaba tanto tiempo preparando.

Fue un concierto extraordinario, de esos que justifican la espera y que demuestran que la música en directo sigue teniendo una capacidad increíble para reunir a miles de personas alrededor de las mismas canciones. Durante dos horas, fuimos muy felices allí. Y eso, al final, es lo que realmente importa.