La galería La Innovadora muestra una exposición excepcional por el 25 aniversario del libro ‘Mitologías en el entierro de la sardina de Murcia’

Está ya abierta al público hasta el 25 de abril
Cartel / La Innovadora.
Cartel / La Innovadora.

La galería La Innovadora presenta una exposición excepcional con motivo del 25 aniversario de la publicación del libro de bibliofilia ‘Mitologías en el entierro de la sardina de Murcia’ (2001), una obra colectiva que constituye uno de los proyectos más singulares de diálogo entre literatura, arte y tradición en Murcia.

“Mitologías en el entierro de la sardina de Murcia” es un libro de bibliofilia publicado en 2001 por la editorial dirigida por Ángel Pina. Concebido como un objeto artístico, reúne textos y obra gráfica original en una misma edición, incluyendo 24 serigrafías firmadas y numeradas junto a ensayos que conectan la mitología clásica con la tradición cultural de Murcia, especialmente en torno al Entierro de la Sardina. La publicación articula un recorrido que enlaza los mitos del mundo grecolatino con la identidad festiva y simbólica de la ciudad, ofreciendo una lectura contemporánea de sus tradiciones”.

La muestra reúne las 24 serigrafías originales que componen la edición, permitiendo al público contemplar el conjunto completo de esta obra concebida como un objeto artístico total. Cada una de las piezas, de 43 x 31 cm, fue realizada en el Taller La Ermita de José Jiménez, impresa sobre papel de alta calidad y firmada y numerada a mano por sus autores.

El proyecto reúne a seis artistas fundamentales del panorama contemporáneo: Vicente Ruiz, Ignacio García, Antonio Martínez Mengual, Manuel Barnuevo, Muher y Manolo Belzunce, cada uno representado con cuatro serigrafías, configurando un recorrido visual diverso en torno a la mitología, la tradición y la identidad cultural.

A esta dimensión plástica se suma un sólido corpus textual firmado por Carlos Valcárcel Mavor, Andrés Peláez, Ángel Pina y Germán Ramallo, cuyos textos establecen un rico entramado de referencias que conecta el mundo clásico —del Olimpo griego al Panteón romano— con la tradición murciana, especialmente a través del simbolismo del Entierro de la Sardina.

El libro diseñado por Pedro Manzano, de 172 páginas y unas dimensiones de 44 x 32 x 5,5 cm, fue editado en una tirada limitada de 295 ejemplares, concebidos como piezas de coleccionismo. La cuidada producción, realizada en Industrias Gráficas Jiménez Godoy, refuerza su carácter de obra de bibliofilia, donde cada ejemplar integra arte original y reflexión intelectual.

La exposición propone así una relectura contemporánea de Mitologías en el entierro de la sardina de Murcia, subrayando su vigencia en este 25 aniversario y su capacidad para articular un imaginario en el que conviven lo clásico y lo popular, lo erudito y lo festivo. Desde los ecos del mundo grecolatino hasta la riqueza simbólica del paisaje y las celebraciones de Murcia, la obra traza un puente entre tiempos, culturas y formas de representación.

Selección de Textos:

Acontece todos los años, cuando cuajan las almendras en las laderas del Olimpo y del Parnaso allá en Atenas; cuando apuntan y brotan las pequeñas florecillas de la murta, que, luego en el transcurso del tiempo, los árabes llamarían arrayán; plantas que nacen y crecen en las faldas de las colinas romanas, especialmente en el Palatino, en donde dice la tradición que Rómulo y Remo fundaron la ciudad de Roma, el día veintiuno de abril del año setecientos cincuenta y tres antes de Cristo; extraordinaria casualidad, pues en la misma fecha, día y mes del año ochocientos treinta y uno de nuestra Era dispondría Abderramán II la fundación de Mursiya o Murcia. Quince siglos de distancia entre ambas ciudades.

Sucede todos los años, cuando en las riberas del viejo Thader se visten de blanco limoneros y naranjos con el bello ropaje del oloroso azahar, los bancales se tornan en ricas y jugosas paletas de pintor, con el verde de las ramas, el rojo de claveles y rosas, el amarillo de las calas, el morado de pensamientos y pasiones, el albo inmaculado de azucenas y nardos. Viene todo eso a coincidir con los meses griegos de elafebolión y mouniquión; con los meses romanos de marzo y abril, tercero y cuarto del año, este último, del verbo «aperire», abril, por ser el que inicia la Primavera, el Primer Tiempo. Meses ambos, ilustres antecesores de nuestros cuaresmales marzo y abril. …

Carlos Valcárcel Mavor

Cronista Oficial de la Ciudad de Murcia

Fragmentos del texto «Desde el Olimpo al Thader pasando por el Panteón» para el libro

«Mitologías»

Posiblemente de toda la corte del Olimpo sea el ambiguo Apolo la deidad más apreciada entre nuestros paisanos. Un Apolo siempre jovenzuelo de rubia cabeza coronada de bucles y del verde oscuro del laurel. Un Apolo que Velázquez santifica orlándolo de majestad en su inoportuna visita a la fragua de Vulcano.

Apolo nos importa, creo, que algo más porque a su servicio tiene a las nueve musas, las hijas de Mnemósine y Zeus, según unos, o de Harmonía y Zeus, o de Urano y Gea. Da igual; fueron producto de amor entre dioses.

Desde siempre se impuso el número de nueve para estas subalternas del dios apolíneo, y paulatinamente a cada una de ellas se le fue asignando una función determinada: Calíope, la poesía épica; a Clío, la Historia; a Polimnia, la pantomima; a Euterpe, la flauta; a Terpsícore, la poesía y la danza; a Erato, la lírica coral; a Melpómene, la tragedia; a Talía, la comedia; a Urania, la astronomía. …

Andrés Peláez Martín

Director del Museo Nacional del Teatro

Fragmentos del texto «Mitología Escénica» para el libro «Mitologías»

El cuadro «El Entierro de la Sardina» de Goya evoca la fiesta popular del Miércoles de Ceniza, y

fue pintado sobre un panel de 70 x 62 cm., sin las figuras del primer plano; luego el propio Goya lo amplió por arriba y por abajo, hasta llegar a la actual composición, como nos indica Pierre Gassier, el gran especialista en la obra de nuestro universal pintor.

La obra, óleo sobre tabla, documentada entre 1812 y 1819 mide 82’5 x 62 cm., y se encuentra en la Real Academia de San Fernando de Madrid (de este cuadro se conserva en el Museo del Prado un dibujo preliminar, cuya técnica a la sepia revela una fecha muy avanzada en su ejecución), junto a otros cuatro cuadros de formato horizontal y medidas casi iguales «Tribunal de la Inquisición» de 46 x 73 cm., «Procesión de flagelantes» de 46 x 73 cm., «Manicomio» de 45 x 72 cm., y «Corrida de toros en una aldea» de 45 x 72 cm., todos también óleo sobre tabla, encuadrados cronológicamente en las mismas fechas que el primero, al no figurar ninguno en el inventario del pintor realizado en 1812, conformando los cinco una colección que plantea temas de una rara afinidad con varios de los grabados realizados anteriormente, imágenes de locos, de disciplinantes, puestas en escena inquisitoriales, aparición de muchedumbres participantes en ocasiones y espectadores en otras y en general con un gran sentimiento anticlerical, adelantándonos de alguna manera las obras de La Quinta del Sordo. …

Ángel Pina

Director de la Editorial

Fragmentos del texto «Del Entierro de la Sardina de Francisco de Goya al Entierro de la Sardina

del Siglo XXI» para el libro «Mitologías»

Todo comenzó a alterarse cuando un pintor griego que había pasado por Venecia y Roma y había calado en España, aún lo suficientemente joven como para que se le metiera hasta las médulas, pintó una versión de Laocoonte que cambiaba hasta la más profunda esencia su modelo original y abría la vía de irrespetuosa insolencia hacia la mitología clásica, por la que iban a transcurrir cómodamente los más grandes pintores españoles de la edad moderna.

En esa visión del sacerdote troyano y sus hijos, castigados por Apolo a ser aniquilados por las serpientes que emergen del mar, olvida El Greco la información directa y el heroísmo que impregnaba el grupo helenístico que, tras su exhumación en 1506 había fascinado a todos los artistas romanos y hasta él mismo había homenajeado en algunos de sus primeros cuadros italianos, para componer una ambigua escena susceptible de múltiples significados que pueden ser leídos desde el sentido pagano al cristiano, pasando por herméticos referentes de la historia local. El drama tiene lugar a las afueras de Toledo y no de Troya; en el más exacto y telúrico centro de España y no junto al mar y en la clara oscuridad de una limpia, aunque nubosa, noche castellana. Los actores son un anciano y dos frágiles jóvenes, en lugar de los corpulentos seres que siempre se habían elegido. …

Germán Ramallo

Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Murcia

Fragmentos del texto «El Mito Clásico y los Pintores Españoles del Siglo de Oro» para el libro

«Mitologías«



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