Fotografía: María José Puche.
Solo se inspira desde la autenticidad. No es algo que se pueda forzar. No es una estrategia de comunicación ni una etiqueta que una misma se cuelga. La inspiración llega como consecuencia del trabajo bien hecho, de la constancia y de la coherencia sostenida en el tiempo. Este especial reúne a cinco mujeres que no solo dirigen proyectos de éxito en la Región de Murcia, sino que han sabido convertir su trayectoria en referencia, su visión en motor de cambio y su experiencia en inspiración para otras.
Teresa Olivares, al frente de Tutete.com, ha demostrado que el comercio electrónico también puede tener alma familiar y proyección internacional. Cristina Fuentes, gerente de Piscifactorías del Mediterráneo, representa la innovación y la excelencia en un sector estratégico como el agroalimentario. Dolores Nicolás, diseñadora y CEO de De la Cierva & Nicolás, ha convertido la creatividad en industria y la moda en marca consolidada. Rosa Perán, CEO de Heladerías Temperato, ha sabido evolucionar un negocio tradicional hacia una propuesta actual sin perder esencia. Y Juana Fernández, chef y fundadora de Taller de Sabores, reivindica la cocina como territorio, memoria y compromiso.
Cinco perfiles distintos, cinco sectores diferentes, un hilo común: la capacidad de transformar ideas y pasión en proyectos sólidos. Sus historias hablan de intuición y estrategia, de riesgo y constancia, de conciliación y liderazgo. Hablan también de obstáculos superados y de decisiones valientes en momentos clave.
En un contexto empresarial cada vez más exigente, estas mujeres representan una nueva manera de dirigir: más colaborativa, más consciente, más conectada con el entorno. No se trata solo de ocupar espacios, sino de redefinirlos. No solo de estar, sino de decidir.
En este especial también incluimos historias de varias emprendedoras, de políticas, de presidentas de dos asociaciones. Contar sus trayectorias es también una forma de reconocer el momento que estamos viviendo: uno en el que el liderazgo femenino no es una excepción, sino presente y futuro.
“Mujeres que inspiran” no es solo un titular. Es una manera de reconocer y dar valor a tantas mujeres que, desde distintos sectores, están demostrando talento, criterio y capacidad de liderazgo, abriendo camino y elevando el listón. Porque en la Región hay una generación de mujeres que no solo ocupa espacios, sino que los transforman.

Teresa Olivares: “No tenemos por qué elegir entre nuestros sueños profesionales y nuestra vida personal”
La CEO de Tutete.com ha convertido una necesidad del día a día en una marca europea que crece poniendo al cliente y la innovación en el centro.
Al frente de Tutete.com, Teresa Olivares se ha consolidado como una de las referentes del ecommerce especializado en productos infantiles personalizados en Europa. Con una visión pionera en la venta online cuando el canal digital aún generaba desconfianza en el consumidor, ha impulsado el crecimiento de la compañía combinando innovación tecnológica, orientación absoluta al cliente y un desarrollo de producto alineado con las necesidades reales de las familias.

¿Cómo surge la idea de crear Tutete y qué estabas viviendo personal y profesionalmente en ese momento?
La idea de Tutete surgió cuando trabajaba en Summa Inversiones Inmobiliarias, antes de tener hijos, aunque cuidaba ocasionalmente a mis sobrinos. Al recoger a mi sobrina de la escuela infantil, detecté que el chupete estaba sucio porque el nombre, escrito con rotulador permanente para identificarlo, se emborronaba con la saliva y la esterilización. Eso me llevó a pensar en la necesidad de una alternativa de personalización que fuera higiénica, permanente y segura para los bebés.
¿En qué momento viste que podía convertirse en un proyecto empresarial con recorrido internacional?
Desde el inicio existía un factor que limitaba claramente su expansión internacional: los costes de transporte, que llegaba a duplicar prácticamente el precio del producto. El verdadero salto llegó en 2012, cuando comenzamos a desarrollar una gama mucho más amplia de artículos complementarios, especialmente orientados a la vuelta al cole: mochilas, bolsas de almuerzo, batas, cajas de comida, botellas, vasos, entre otros.
¿Cuáles fueron los mayores retos en los primeros años de la empresa, especialmente al apostar tan pronto por el ecommerce?
Los retos fueron muchos porque en 2008 el canal online era todavía muy desconocido y existía bastante desconfianza hacia la compra por internet. Tuve que buscar alternativas a los altos costes de transporte, adaptarme a la falta de confianza en los pagos online incorporando otros métodos y dedicar muchas horas a la atención directa al cliente para generar seguridad. Además, otro gran reto fue la falta de especialistas en marketing digital, por lo que decidí formarme en profundidad y, con el tiempo, crear un equipo propio. En definitiva, fueron años de aprendizaje constante.
«Más allá del crecimiento, lo que de verdad me emociona es que Tutete siga siendo un proyecto con alma»
Tutete ahora cuenta con un catálogo muy amplio. ¿Cómo decidís qué productos incorporar y cuáles no?
Trabajamos con un equipo de desarrollo que analiza de forma constante las tendencias del mercado en productos, diseños, colores y preferencias del consumidor. El proceso empieza con el diseño de nuevas colecciones y, una vez aprobadas, las aplicamos a distintos productos para mantener coherencia estética. Cada año nos centramos en mejorar nuestros productos estrella, retirar los que no funcionan como esperábamos e incorporar nuevas categorías que detectamos como necesarias y que encajan con la marca.
¿Qué papel juega hoy la innovación dentro de la empresa?
La innovación es clave en cualquier empresa y aún más en el entorno online por la rapidez con la que cambian la tecnología y el mercado. Es necesario innovar de forma continua en la web, la logística, el análisis de datos, el marketing digital y el desarrollo de producto para seguir siendo competitivos y adaptarse a clientes y regulaciones.
Habéis logrado posicionaros en varios mercados europeos. ¿Cómo lo habéis conseguido?
En nuestro caso, la expansión internacional empezó a través de estrategias digitales utilizando publicidad online. Cuando detectábamos interés real en un mercado, reforzábamos la inversión y las acciones de marketing. A partir de ahí, el siguiente paso era consolidar la presencia local mediante acuerdos de distribución, trabajando con agentes comerciales como con tiendas físicas. Así hemos combinado una entrada digital inicial con una estrategia comercial para posicionarnos.
¿Cuál ha sido la decisión más difícil que has tenido que tomar como empresaria?
Para mí, las decisiones más difíciles como empresaria siempre han tenido que ver con las personas. Sin duda, lo peor que me ha tocado vivir ha sido tener que despedir a alguien. Es algo que llevo muy mal, porque detrás de cada puesto hay una persona, una historia y una situación personal.
¿Cuál crees que es el principal hándicap para una mujer empresaria?
Sin duda, el mayor hándicap para una mujer empresaria es la carga invisible que muchas llevamos encima. No hablo solo del trabajo o de la responsabilidad de sacar adelante una empresa, sino de todo lo que suele venir además. Muchas somos madres, gestionamos una casa, sostenemos la logística familiar, y en muchos casos también cuidamos de nuestros padres o de otros familiares. Y aunque nadie lo diga en voz alta, esa carga emocional y mental está siempre presente. Es como si nunca pudiéramos apagar del todo.
¿Cuál es la principal lección que has aprendido?
Yo he tardado muchos años en entender algo fundamental: que para poder cuidar de un proyecto, de una familia y de un equipo, primero tengo que cuidarme yo. Que el autocuidado no es un lujo, es una necesidad. Y que una mujer empresaria no debería tener que elegir entre ser profesional y ser cuidadora, porque ambas cosas forman parte de nosotras.
¿Qué consejo le darías a otras mujeres que comienzan en el mundo empresarial?
Les diría que emprender no es un camino fácil, pero que, si creen de verdad en su proyecto, sigan adelante con constancia e ilusión. Emprender exige mucho, así que es importante que sea algo que motive y llene. Y desde lo personal, me gustaría decir que ser empresaria no debería estar reñido con formar una familia. Yo he tenido tres hijos mientras construía mi empresa, y aunque no ha sido sencillo, sí ha sido posible. No tenemos por qué elegir entre nuestros sueños profesionales y nuestra vida personal. Tenemos derecho a querer ambas cosas y, sobre todo, a no hacerlo todo solas.
¿Dónde te gustaría ver a Tutete dentro de cinco o diez años?
Me gustaría ver a Tutete consolidada internacionalmente, habiendo conseguido fuera de España lo mismo que hemos construido aquí: una marca cercana, respetada y querida por las familias. Pero, más allá del crecimiento, lo que de verdad me emociona es que Tutete siga siendo un proyecto con alma. Me gustaría que siguiera siendo una marca que acompaña, que cuida y que deja huella en la infancia de muchas generaciones.
Cristina Fuentes: “La autenticidad es una fortaleza; no hay dos líderes iguales”
Cristina Fuentes, gerente de Piscifactorías del Mediterráneo, es la tercera generación de una empresa familiar que ha convertido el mar, la sostenibilidad y la innovación en su eje estratégico.
Dirigir una empresa ligada al mar implica convivir con la incertidumbre, con los tiempos de la naturaleza y con una responsabilidad que va mucho más allá del negocio. Cristina Fuentes Cegarra (Cartagena, 1985) asumió ese reto tras crecer dentro de Piscifactorías del Mediterráneo, empresa del grupo Ricardo Fuentes, que exporta más del 80% de su producción de atún a países como Japón, Corea o Estados Unidos. Licenciada en ADE y con el negocio en las venas, conoce el proyecto desde sus cimientos. Hoy lidera la compañía desde una mirada que combina legado familiar, visión internacional y una forma de gestión basada en las personas y la sostenibilidad real, con la convicción de que la autenticidad es una de las mayores fortalezas del liderazgo empresarial.

Dirigir una empresa vinculada al mar no es un trabajo convencional. ¿Qué es lo que más disfrutas?
Que nunca hay dos días iguales. El mar te enseña eso muy rápido. Tiene sus tiempos, su carácter… y hay que saber escucharlo. Eso hace que el trabajo sea exigente, pero también muy auténtico. Para mí, lo más bonito es el equipo. Yo he crecido aquí. De pequeña venía a las instalaciones con mi familia y desde los 20 años empecé a trabajar. He estado en diferentes áreas, he aprendido desde abajo y he visto el esfuerzo real. Hoy, cuando tomo una decisión como gerente, sé perfectamente a quién afecta y cuánto trabajo hay detrás.
¿Hubo algún momento en el que supieras que este era tu camino?
No fue un momento concreto. Empecé joven, con ganas de aprender. Hubo un punto en el que dejé de verlo solo como “la empresa de mi familia” y empecé a verlo como un proyecto con impacto real: en el sector, en la Región de Murcia, en muchas familias que dependen directamente de nosotros. Ahí sentí que quería implicarme al máximo, asumir responsabilidad y ayudar a que el proyecto siguiera creciendo y evolucionando.
¿Cómo se convive con el legado familiar desde una posición de liderazgo?
Con mucho orgullo, pero también con mucha responsabilidad. Mi abuelo empezó este proyecto en los años 60. Mi padre y mis tíos lo han llevado a un nivel internacional, exportando más del 80% de nuestra producción a países como Japón, Corea o Estados Unidos. Eso no es solo una historia bonita, es una exigencia diaria. Para mí, el legado no es algo que pesa, es algo que guía. Significa mantener unos valores muy claros: esfuerzo, seriedad, compromiso y visión a largo plazo. Cada generación tiene la obligación de aportar su parte y preparar el terreno para la siguiente.
«Me alegra ver que cada vez hay más mujeres en el sector. Eso aporta diversidad y nuevas perspectivas»
En la toma de decisiones, ¿qué pesa más: experiencia, datos o intuición?
Creo que es una combinación de las tres. He tenido además la suerte de crecer al lado de mi padre, que ha sido mi gran referente. De él he aprendido algo muy importante: en una empresa familiar no se toman decisiones pensando en el corto plazo, sino en el futuro, en la estabilidad y en las personas. Hoy los datos son fundamentales, trabajamos con análisis rigurosos y planificación estratégica. Pero también creo mucho en la intuición.
¿Cómo se vive internamente el compromiso con la sostenibilidad?
Para nosotros la sostenibilidad no es un eslogan, es una necesidad. Vivimos del mar y eso lo tenemos muy claro. Si no lo cuidamos, desaparece nuestro futuro. Trabajamos con normativas estrictas, trazabilidad total y una conciencia real de responsabilidad dentro de la empresa. Apostamos por la innovación a través de proyectos de investigación, energías renovables y mejoras en eficiencia energética.
Como mujer en un entorno tradicionalmente masculinizado, ¿sientes que lideras de forma diferente?
No creo que haya una única forma de liderar, ni masculina ni femenina. Cada persona lidera desde su personalidad. En mi caso, soy cercana, me gusta escuchar y hablar mucho con el equipo. Creo en la confianza y en la coherencia. Es cierto que la mayoría del equipo son hombres, pero siempre me he sentido respetada. El respeto viene del trabajo diario, del compromiso y de la credibilidad. Me alegra ver que cada vez hay más mujeres en el sector. Eso aporta diversidad y nuevas perspectivas, que siempre enriquecen.
¿Qué consejo darías a otras mujeres en puestos similares?
Que confíen en sí mismas. Que se formen, que trabajen duro y que no se comparen constantemente. El respeto se construye con preparación y resultados, pero también con actitud. Y, sobre todo, que no intenten ser alguien que no son. Durante mucho tiempo parecía que había que encajar en un modelo muy concreto de liderazgo. Yo creo que la autenticidad es una fortaleza. No hay dos líderes iguales, igual que no hay dos personas iguales. Lo importante es ser coherente con tus valores.
¿Cómo te gustaría que se recordara a Piscifactorías del Mediterráneo dentro de unos años?
Me gustaría que cuando alguien piense en nuestro atún rojo piense en calidad, en responsabilidad y en pasión por lo que hacemos. Y, a nivel más personal, me gustaría que se nos viera como una empresa que ha sabido crecer sin perder su esencia.
Rosa Perán: “El objetivo es convertir Temperato en una marca líder dentro del sector a nivel nacional”
Rosa Perán es el alma detrás de Grupo Temperato y fue nombrada hace unos meses presidenta de Hostelor.
Por Cristina Martínez.
Rosa Perán ha tejido una trayectoria que funde pasión por la gastronomía, espíritu emprendedor y compromiso con su comunidad. Natural de Lorca, es hoy la directora ejecutiva de Temperato, la heladería artesanal que fundó tras enamorarse de los gelatos italianos en uno de sus viajes. Aquella inspiración se convirtió en obrador en 2016, y hoy Temperato cuenta con seis establecimientos en la Región de Murcia –en Lorca, Totana, Mazarrón y Murcia– y ha sido reconocida con premios nacionales al mejor helado de dulce de leche de España y al segundo mejor helado de chocolate en su primera participación en el ‘Gran Premio del Helado Artesano’. La Asociación Profesional de Hosteleros de la Comarca de Lorca, Hostelor, inició este verano una nueva etapa con ella al frente.

¿Qué le animó a ponerse al frente de Hostelor?
Lo cierto es que no siempre he estado vinculada al mundo de la hostelería. En resumen: dejé mi vida profesional ligada al mundo de la banca para lanzarme a la aventura de la hostelería, y es una de las mejores decisiones que he tomado. Cuando Jesús Abellaneda anunció que dejaba su cargo en Hostelor, tuvimos varias conversaciones en las que me fue metiendo ese gusanillo. Di un paso adelante y ahora, con el maravilloso equipo directivo que me acompaña, estamos desarrollando todo un plan de acciones y colaboraciones que pongan en valor este sector y a la gente que lo compone.
¿Qué objetivos se ha marcado como presidenta de Hostelor?
Seguir generando valor. Lorca cuenta con una gastronomía única y un sector hostelero valiente. Y si de algo estamos especialmente orgullosos, es de la materia prima con la que contamos. Vamos a seguir apostando por jornadas gastronómicas que pongan en valor productos tan únicos y tan nuestros como el chato murciano, el arroz de Calasparra, la alcachofa de Lorca o el pimentón de Murcia.
En este sentido, ¿cómo considera que se encuentra actualmente el sector?
El sector hostelero atraviesa un momento de grandes retos, pero también de enormes oportunidades. Ahora mismo el consumidor es más exigente, y eso nos pone el listón alto. Pero a la vez tenemos una materia prima magnífica, una tradición gastronómica que podemos potenciar y un territorio que permite crecer también fuera de la temporada alta. Por tanto, estamos en un escenario de transición hacia un modelo de hostelería más consciente, más ligada al entorno, más experiencial.
«El objetivo es convertir Temperato en una marca líder dentro del sector a nivel nacional»
¿Qué cree que queda por hacer para que la Comunidad, y en concreto Lorca, consolide su potencial turístico y gastronómico?
En primer lugar, hay que seguir apostando por la identidad: definir bien qué nos diferencia, qué producto o experiencia traemos que no haya en otro lugar. Debemos trabajar más en la narrativa, en el marketing territorial, en contar lo que somos al mundo. También es clave la formación y la profesionalización del sector. Por otro lado, la colaboración público-privada: el turismo y la gastronomía no funcionan aislados. Implica a multitud de sectores. Finalmente, la desestacionalización. Tenemos que generar experiencias para 365 días al año.
Cambiando de tema, es gerente de Heladerías Temperato, ¿cuándo nació la empresa y cómo ha sido el camino?
En la universidad visité Italia en numerosas ocasiones y me enamoré de una nueva heladería artesanal. Siempre lo tuve claro: tenía que traer este producto tan único a la Región, pero no fue en ese momento cuando lo hice realidad. Comencé mi formación en Italia con un maestro heladero y después seguí mi aprendizaje con el gran Mario Masiá, presidente de la Asociación Nacional de Heladeros Artesanos. En 2017 abrí mi primera heladería artesana en Totana e intenté seguir compaginando mi trabajo en el banco con el helado, pero la pasión ganó a la razón y aposté al 100 % por Temperato Felice Gelato.
¿Dónde qué cree que radica el éxito de Temperato?
Creo que nuestro éxito siempre ha estado en coger productos de alta calidad y hacerlos helado. La gente viene buscando helado artesanal y además encuentra sabores únicos como paparajote o arroz con leche de Calasparra. Y no solo eso: en el equipo estamos en constante formación, mejorando nuestros productos y sumando sabores a la carta. Este año estamos lanzando cuatro sabores de panettone. O sea que sí, hacemos helado artesanal, pero no nos hemos quedado ahí: seguimos creciendo también en la rama de pastelería y en algunas otras que ya os iré contando.
¿Hay programada alguna apertura próximamente?
La próxima tienda que queremos abrir no es física y nos va a permitir ampliar muchísimo el rango de nuestra comunidad de consumidores, pero de momento no me atrevo a decir mucho más.
Para cerrar, ¿tiene algún sueño por cumplir? ¿Qué ‘deberes’ se pone tanto en el terreno personal como profesional de cara al futuro?
A nivel profesional tengo un objetivo muy claro: convertir Temperato Felice Gelato en una marca líder dentro del sector a nivel nacional, pero manteniendo siempre la esencia de lo que somos hoy. En lo personal, mi mayor deber es seguir disfrutando del trabajo sin perder el equilibrio entre mi vida profesional y mi vida personal. Ese es el reto al que intento responder cada día.
Dolores Nicolás: “Nos ilusiona la internacionalización y poder desfilar en París”
La CEO y directora creativa de De la Cierva & Nicolás analiza la evolución de la firma, el valor de la identidad propia y los retos del sector.
Dolores Nicolás es CEO y directora creativa de De la Cierva & Nicolás, una de las firmas de moda de autor más reconocibles del panorama nacional. Desde Murcia, ha construido junto a su equipo un proyecto basado en la coherencia creativa, la artesanía y una visión atemporal de la moda, alejándose del ritmo acelerado de las tendencias para apostar por colecciones con identidad y recorrido en el tiempo. En la actualidad, es la única firma murciana que desfila en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.

De la Cierva & Nicolás es hoy una firma consolidada dentro de la moda española de autor. ¿Cómo ha sido el camino desde los inicios del proyecto hasta su actual posicionamiento? Ha sido un recorrido largo, construido con mucha coherencia. Desde el principio tuvimos claro que queríamos hacer una moda con identidad, alejada de la prisa y de las tendencias efímeras. Esa manera de trabajar, constante y honesta, es la que nos ha permitido consolidarnos sin perder nuestra esencia.
Compaginas la dirección creativa con la gestión empresarial. ¿Cuál ha sido el mayor reto de asumir ese doble rol?
Aprender a equilibrar la parte creativa con la responsabilidad empresarial. Diseñar es una parte fundamental, pero dirigir una firma implica tomar decisiones estratégicas cada día. Con el tiempo he entendido que creatividad y gestión no están reñidas, sino que deben caminar juntas.
Vuestras colecciones destacan por una identidad muy reconocible, femenina y atemporal. ¿Cómo se construye una marca sólida en un sector tan cambiante como la moda?
Siendo fiel a una misma. No seguimos tendencias ni nos dejamos llevar por los colores de moda. Apostamos por colecciones atemporales que dialogan entre sí y que refuerzan una identidad clara. Eso nos permite mantener un lenguaje propio y reconocible temporada tras temporada.
El trabajo artesanal y la producción cuidada forman parte del ADN de la firma. ¿Cómo se refleja esto en vuestro proceso creativo?
Cada prenda está pensada para durar. Trabajamos con cuidado los materiales, los patrones y los acabados, buscando piezas que no pierdan sentido con el paso del tiempo. No entendemos la moda como algo desechable, sino como algo que se conserva y se valora.
Sois la única firma murciana que desfila en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. ¿Qué supone este reconocimiento?
Es una satisfacción y también una responsabilidad. Supone visibilidad, pero sobre todo confirma que es posible construir un proyecto sólido desde fuera de los grandes focos tradicionales, manteniendo una voz propia dentro de la moda española.
¿Qué consejo le darías a una joven diseñadora?
Que crea en sí misma, que persiga sus sueños, que la persistencia es lo que te da la fuerza para continuar. Hay que tener claro donde quieres llegar y que te apasione tu trabajo. Los problemas económicos, las rivalidades, llegarán, pero hay que continuar y disfrutar con su profesión.
«El acceso a financiación, la visibilidad o la conciliación siguen siendo retos importantes para las mujeres»
¿Qué diferencias ves entre los 80 cuando tú empezaste y la realidad actual?
Las diferencias son abismales. A finales de los 80 empleaba el movimiento de moda España, era todo pura creatividad. Había una explosión de creatividad. Luego empezaron a surgir las grandes plataformas como Zara. Nosotros no podíamos competir con eso y tuvimos que reinventarnos. Ahora tenemos un modelo de negocio muy consolidado. Somos muy artesanales y con una identidad muy marcada. Espero que mis hijas continúen con este modelo.
La sostenibilidad es uno de los grandes debates del sector. ¿Cómo la abordáis desde una marca de autor y producción limitada?
La sostenibilidad forma parte de nuestra filosofía desde el inicio. Al trabajar colecciones atemporales y no sometidas a tendencias, evitamos la sobreproducción y el desperdicio. Los tejidos pueden reutilizarse en distintas colecciones y las prendas no pierden vigencia. De hecho, mis hijas hoy recuperan piezas de los años 90 y siguen siendo actuales, diferentes y bonitas. Esa continuidad en el tiempo es, para mí, la mejor definición de sostenibilidad.
Desde tu experiencia, ¿qué dificultades siguen encontrando las mujeres diseñadoras y empresarias en la industria de la moda?
Muchas veces el acceso a financiación, la visibilidad o la conciliación siguen siendo retos importantes para las mujeres. Aun así, creo que la constancia, el trabajo bien hecho y la coherencia terminan abriendo camino.
Mirando al futuro, ¿qué objetivos te marcas para De la Cierva & Nicolás y qué legado te gustaría dejar?
Nos ilusiona la internacionalización y poder desfilar en París, pero más allá de los objetivos profesionales, me interesa transmitir a mis hijas el amor por este oficio. Que continúen el legado y que las piezas se cuiden, se guarden y pasen de generación en generación.
Juana Fernández: “Muchas mujeres han sostenido la gastronomía desde el anonimato, sin firma ni reconocimiento”
La chef y alma máter del restaurante Taller de Sabores defiende la cocina como memoria y territorio y reivindica el legado femenino.
Desde una mirada contemporánea, crítica y profundamente arraigada en lo rural, la chef Juana Fernández ha construido un proyecto gastronómico donde la memoria femenina, la sostenibilidad y la cultura dialogan sin estridencias. En Taller de Sabores, su restaurante en Bullas, el recetario tradicional no es una reliquia, sino un archivo vivo; el huerto no es tendencia, sino compromiso; y el territorio se refleja en cada plato. Cocinar, para ella, es una forma de fijar identidad y, al mismo tiempo, de proyectar futuro.

¿En qué momento sientes que la cocina deja de ser solo una profesión para convertirse en una forma de contar historias y defender un territorio?
Cuando entendí que cada receta era un archivo vivo, que detrás de un guiso había una abuela, una economía doméstica, una forma de resistencia silenciosa. En ese momento la cocina dejó de ser técnica y se convirtió en relato. En Taller de Sabores cocinamos productos de nuestro huerto y de productores cercanos porque creemos que el territorio no se nombra: se practica. Cocinar es una forma de fijar memoria y proyectar futuro.
En Taller de Sabores tradición y evolución conviven constantemente. ¿Cómo describirías tu propuesta?
Es una cocina emocional con pensamiento contemporáneo. Cocinamos como nuestras abuelas, pero pensamos como nosotras. Respetamos el recetario ancestral (escabeches, fondos, fermentos, pan, producto humilde bien tratado) y lo reinterpretamos desde una mirada actual, sostenible y crítica. El “Taller” no es un nombre estético: es una forma de trabajar artesanal, reflexiva y en constante proceso.
La cocina tradicional ha estado históricamente sostenida por mujeres, aunque su visibilidad profesional ha sido menor. ¿Cómo vives esa realidad dentro del sector?
La vivo con conciencia histórica. Muchas mujeres han sostenido la gastronomía desde el anonimato, sin firma ni reconocimiento. Hoy tenemos más visibilidad, pero todavía arrastramos inercias. En nuestro proyecto reivindicamos explícitamente ese legado: investigamos recetas de nuestras ancestras, damos espacio a artistas murcianas y generamos programación cultural con mujeres como protagonistas. No es un discurso añadido; es la estructura del proyecto.
¿Crees que la gastronomía española está avanzando de verdad hacia la igualdad o todavía existen techos invisibles?
Avanza, pero de forma desigual. Hay más presencia femenina en la comunicación y en ciertos espacios, pero los puestos de poder, los reconocimientos y las estructuras empresariales siguen teniendo sesgos. El cambio real no es solo que haya más mujeres, sino que cambie el modelo de liderazgo. Necesitamos menos jerarquía rígida y más cooperación.
¿Qué referentes femeninos han influido en tu forma de entender la cocina?
Las mujeres anónimas de mi familia, en primer lugar. Después cocineras que trabajan desde la coherencia y el territorio como Begoña Rodrigo o María Nicolau, que entienden la cocina como cultura. También escritoras como Virginia Woolf, que me enseñaron que tener voz propia es un acto político. Todo eso atraviesa mi manera de cocinar.
«El ‘Taller’ no es un nombre estético: es una forma de trabajar artesanal, reflexiva y en constante proceso»
Emprender en hostelería ya es complejo. ¿Qué dificultades específicas has sentido por ser mujer?
La necesidad constante de demostrar solvencia técnica y liderazgo. A menudo se presupone que la gestión económica o la dirección estratégica no son nuestro fuerte. También existe una carga emocional añadida: se espera que seamos conciliadoras, pero firmes; sensibles, pero fuertes. Aprendes a sostener el proyecto sin perder identidad.
¿Qué crees que aportan las mujeres a la gestión y liderazgo de proyectos gastronómicos que quizá no se ha puesto suficientemente en valor?
Una mirada integradora. Gestión emocional del equipo, sensibilidad hacia el territorio, capacidad de escuchar y de generar comunidad. En el entorno rural esto es clave: no solo gestionas un restaurante, dinamizas un ecosistema cultural y económico. Liderar no es imponer; es sostener.
Si una chica joven de un entorno rural quisiera dedicarse profesionalmente a la cocina, ¿qué consejo le darías?
Que valore su origen como un capital, no como una limitación. Que se forme, que viaje si puede, pero que no desprecie lo que tiene cerca. Que entienda de números además de recetas. Y que construya una voz propia. El territorio necesita proyectos con identidad, no copias de modelos urbanos.
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