El olor a tatami, a sacrificio y constancia. Es el recuerdo que vive de forma perenne en la mente de una súpercampeona de la primera vez que acudió a clases de artes marciales con tan solo cinco años. Ella es Mari Carmen Romero, más conocida como ‘Maribicho’, y ha llevado su Puerto Lumbreras natal a una dimensión europea y mundial a través del boxeo.
Esta púgil de hierro, la mejor de España, es además madre de dos hijos, vigilante de seguridad y profesora de deportes de combate, y en su haber destacan tres campeonatos de Europa, un campeonato del Mundo de Muay Thai y el cinturón del IBF Latino. En Élite hemos podido charlar un rato con ella para hacer un repaso a su vida deportiva ligada a los cuadriláteros.
Para comenzar, háblanos de tu historia. ¿Cómo empezaste en el mundo de las artes marciales? ¿Qué hizo que quisieras dedicarte a ello?
Desde niña con solo tres añitos ya era diferente a las demás niñas. Era activa y nerviosa. No veía dibujos como las demás, los míos eran de artes marciales, más movidos… Le dije a mi madre que yo quería ser así y no paré hasta que con cinco añitos me apuntó a artes marciales. Aún recuerdo el primer olor a tatami y ese olor de sacrificio y constancia. Mi cerebro y mi cuerpo dijeron: ¡Ahora sí! Esto es lo que quiero.

¿De pequeña ya te llamaban la atención estas disciplinas deportivas? Según cuentas, eras un poco traviesa…
Empecé a competir siendo niña y ganando incluso a niños. Era una ‘Maribicho’, como me pusieron los mayores en el colegio. Ellos ya sabían que llegaría lejos y en cada competición se hacía notar que yo estaba ahí.

¿En qué momento diste el salto para ser una profesional del boxeo?
El boxeo fue más tarde, yo ya había sido campeona del mundo de kick boxing. Fue en una competición en el norte donde vieron la fuerza que tenía en las manos. El presidente de la federación de Cantabria me ofreció pelear en boxeo y acepté. Desde entonces me enamoró el boxeo y llegué a estar muchos años con la selección española de boxeo olímpico, y en un momento de mi vida quise pasar a profesional, pero no noté el cambio tan drástico, ya que yo ya era profesional en otras disciplinas como el kick donde el vendaje es duro y los guantes pequeños.
Me enamoró el boxeo profesional porque lo sentía más identificado conmigo y por el número de asaltos y su dureza, y actualmente soy de las españolas con más peleas con más de 300 en el cuerpo con 40 años. Es toda mi vida, ni en los embarazos he llegado a parar mis entrenamientos.

«Es toda mi vida, ni en los embarazos he llegado a parar mis entrenamientos»
Tu esfuerzo y constancia ha hecho que consigas un palmarés envidiable en el que destacan tres campeonatos de Europa, un campeonato del Mundo de Muay Thai y recientemente el IBF Latino. ¿Cómo ha sido el camino?
Nunca nadie me ha regalado nada. Mi familia es trabajadora y mi padre siempre ha luchado por su familia y por que nunca falte nada. Siempre me he tenido que ganar las cosas luchando y trabajando y ese es mi ejemplo.
Eso sí, también quiero decir que sin la ayuda de mi familia y de mi marido y entrenador Francisco Ponce nunca podría haber seguido en este mundo, porque una mujer madre trabajadora y en el deporte de élite sin ayuda nunca puede seguir este camino. Tendría que haber elegido o familia o deporte y él ha sido mi gran ayuda. Ahora con mis hijos somos un barco en el que remamos todos juntos.

«Sin la ayuda de mi familia y de mi marido y entrenador Francisco Ponce nunca podría haber seguido en este mundo»
¿Cuál dirías que es tu título más especial o el más buscado?
El campeonato de Europa porque salió de la ayuda de mi pueblo, Puerto Lumbreras, de los míos. Tenía a todos de público gritando mi nombre y fue un sueño.

¿Y la mayor espina clavada?
No haber tenido la oportunidad de un mundial en mi peso y no tener ahora ocho años menos con lo fuerte que me encuentro. Mi nombre sonaría de otra manera, pero la vida es así y me siento orgullosa de ser ejemplo para las demás.
«Me siento orgullosa de ser ejemplo para las demás»
Como curiosidad, el IBF latino lo ganaste con una mano fracturada. Cuéntanos el combate. ¿Cómo es posible seguir peleando así y encima hacerse con el cinturón? ¿No te dolía?
En el primer asalto casi la noqueo con mi derecha y justo sonó la campana y la salvó, pero en la esquina pensé que no le daría tiempo a recuperar y en el segundo salí con esa fuerza. Al darle un crochet, sentí un dolor muy muy fuerte, como si se partiera un melón en mi mano izquierda, y me partí la mano. Grité, mi esquina me decía que no era nada, pero yo sabía que algo sucedía.
No me podía pegar con ella, pero tampoco podía rendirme. Miraba el cinturón IBF y mi mente me gritaba que no podía abandonar. «Aguanta Mary», me decía, pero era el segundo asalto y aún quedaba hasta el décimo… Le eché mucho valor y cambió la pelea. Mi fuerza mental era mayor y gané el cinturón. Después me llevaron corriendo al hospital y me pusieron 5 tornillos y una placa. ¡Mi lema es resiliencia siempre!

«¡Mi lema es resiliencia siempre!»
Además, eres madre de dos hijos, trabajas como guardia de seguridad y das clases de deportes de combate a niños. ¿Cómo compaginas todo eso y cuál es tu rutina?
Entreno mañana y tarde. Por las tardes doy clases colectivas de artes marciales y boxeo a niños y adultos. Los viernes suelo dejarlos para mí, viajo fuera a entrenar y así aprovecho el finde también. Además, me gusta correr, soy muy competitiva y me apunto a carreras de atletismo haciendo pódium. Pienso que me viene de maravilla y como son sábados o domingos doy todo y es un súper entrenamiento.
Las manoplas las hago con mi marido y entrenador. Cuando llega la pelea entramos en campamento, donde todos sabemos lo que importa, y se acaban todas las salidas, viajes, celebraciones… Solo vivo por y para ello.

¿Tu éxito ha provocado que a alguno de tus hijos le pique el gusanillo del boxeo? ¿Tendremos a un futuro campeón con tu apellido?
Mi éxito es de todos y mis hijos han mamado esto desde la barriga, lo llevan en la sangre. El pequeño ya es campeón de España dos veces seguidas y tiene 12 años, y el mayor con 17 es un valiente y duro en el boxeo. Son unos guerreros y buenas personas, y además lo compaginan con sus estudios sacando buenas notas los dos. Creo que tan mal no lo hemos hecho. Los estamos educando en valores como la humildad y el respeto dentro del deporte. Tendremos campeones con nuestro apellido, estoy segura.

«Tendremos campeones con nuestro apellido, estoy segura»
El año pasado disputaste el título mundial de WBC Silver ante la italiana Stephanie Silva y la decisión de los jueces fue un poco polémica. ¿Qué ocurrió?
Pelear fuera ya se sabe lo que es: ir a que te roben, sabemos a lo que vamos. Aún así, prefiero pelear fuera mil veces a llevar un ranking aquí que es mentira. Fuera hay que noquear y barrer, y aún así te lo quitan, pero hay que luchar y salir a pelear de verdad.
¿Queda ‘Maribicho’ para rato?
¡Sí queda Maribicho para rato, sí! ¡Una mano no me retira a mí! Voy a seguir entrenando para conseguir un título que tenemos en el camino. Estoy feliz porque en Murcia hice historia siendo la primera mujer boxeadora en entrar en la selección y por hacer tantas peleas y ser tres veces campeona de Europa. Ojalá algún día se pueda repetir.
«Estoy feliz porque en Murcia hice historia siendo la primera mujer boxeadora en entrar en la selección»
¿Cuál es tu próximo objetivo? ¿Tienes algún sueño?
¡Mi sueño es volver a pelear otro mundial y lo voy hacer!