Ni ayunos ni dietas milagro: estas son las recomendaciones de Salud tras la Navidad

Con el final de las fiestas navideñas llega también, para muchas personas, la tentación de compensar los excesos con dietas rápidas y restrictivas. Una práctica que desde la Consejería de Salud desaconsejan de forma clara. La Dirección General de Salud Pública ha advertido de los riesgos asociados a las conocidas como dietas milagro, planes de adelgazamiento que prometen resultados inmediatos pero que no cuentan con evidencia científica y pueden provocar efectos negativos para la salud.

Desde el departamento autonómico insisten en que la mejor estrategia tras los días de celebraciones pasa por retomar hábitos de alimentación saludables, sin prisas ni restricciones extremas, y recuerdan que cualquier dieta de adelgazamiento debe estar diseñada y supervisada por un profesional sanitario.

Entre las principales recomendaciones figura aumentar el consumo de frutas y verduras, preferentemente frescas, así como mantener una correcta hidratación a base de agua. También se aconseja limitar al máximo las bebidas azucaradas y moderar el consumo de productos etiquetados como dietéticos o sin azúcar, cuyo uso diario no resulta recomendable.

La reducción de sal, el menor consumo de alimentos procesados y de salsas, así como una mayor atención al etiquetado de los productos, son otros de los puntos clave. En este sentido, Salud Pública recomienda evitar las grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas y limitar los productos que contengan aceites de coco o palma.

También es importante incorporar pequeñas rutinas que faciliten una alimentación equilibrada, como planificar un menú semanal y elaborar la lista de la compra en función de esa planificación. También aconsejan utilizar aceite de oliva como grasa principal y optar por tentempiés saludables en caso de picar entre horas, como frutas, verduras o frutos secos, preferiblemente crudos y sin sal.

Desde la Consejería recuerdan que las dietas adelgazantes muy restrictivas pueden provocar una rápida pérdida de peso, pero no son eficaces a largo plazo y pueden comprometer la salud. Por ello, recalcan que la ayuda profesional es esencial para adaptar cualquier plan alimentario al estado de salud y a los objetivos de cada persona.

La alimentación saludable debe ir acompañada, además, de actividad física regular, uno de los pilares básicos para prevenir enfermedades crónicas. La falta de ejercicio y una dieta poco equilibrada están detrás de algunos de los principales problemas de salud pública actuales, entre ellos el aumento de la obesidad, un factor de riesgo directamente relacionado con la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, una mayor mortalidad y un deterioro significativo de la calidad de vida.


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