Por Ana García.
Cuando hablamos de cocinas, siempre digo que son el corazón silencioso de una vivienda. El espacio donde más invertimos —emocional y económicamente— y el que más condiciona el día a día. Por eso, más allá de las modas, hay decisiones que ya no tienen sentido en 2026 y materiales que, sencillamente, han dejado de ser funcionales o estéticos.

Materiales completamente descartados
Los acabados en alto brillo fueron tendencia durante años, pero hoy están definitivamente fuera de juego. ¿Por qué? Se rayan con mirarlos, muestran todas las huellas y terminan generando un cansancio visual extremo. Las cocinas actuales buscan calma, textura y equilibrio, y eso se consigue con acabados satinados o mates, materiales nobles y composiciones más sensoriales.
También quedan fuera los azulejos diminutos en colores intensos, muy de la década pasada. Sumaban ruido visual, acumulaban suciedad entre juntas y no suman al estilo minimalista, elegante y cálido que buscamos hoy.
Otro NO rotundo: los tiradores demasiado ornamentados o de líneas muy pesadas. En una cocina moderna, la ligereza manda: perfilería integrada, sistemas push o tiradores discretos y continuos que estilizan el conjunto.

Distribuciones que ya no funcionan
Las cocinas cerradas, oscuras y orientadas solo al trabajo han pasado a la historia. Tampoco funcionan las cocinas pasilleras eternas, donde cocinar se convierte en un acto casi claustrofóbico.
En 2026 hablamos de fluidez, recorridos naturales y aprovechamiento real de los metros. Las rinconeras imposibles o los muebles que requieren medio giro acrobático para acceder también quedan descartados: una cocina bien diseñada parte de la ergonomía y la circulación, no del relleno de huecos.

Electrodomésticos que ya no recomendaría
Las campanas de isla tipo “nave espacial” tuvieron su momento, pero ese momento ya pasó. Hoy buscamos discreción: campanas integradas, extractores invisibles o modelos empotrados en el techo o la encimera. Además, todos los electrodomésticos deben sumar al ambiente, no romperlo: integración, silencio y eficiencia energética. Nada que invada la estética ni la convivencia del espacio.
Tendencias recientes que NO han funcionado
Las cocinas totalmente negras prometían estilo editorial y dramatismo, pero en la práctica… eran complicadas. Sin luz natural suficiente se volvían frías, pesadas y poco operativas. A veces, lo que funciona en una foto no funciona en una casa vivida.

Lo que sí es actual… y duradero
Si algo define a las cocinas de 2026 es la búsqueda del equilibrio.
- Encimeras de piedra natural o porcelánico de alta calidad.
- Electrodomésticos completamente integrados.
- Cocinas abiertas y conectadas con el salón, no como una concesión estética, sino como una forma de vivir actual.
- Y, sobre todo, la luz: natural siempre que se pueda, y una iluminación artificial bien planificada, que acompañe cada función y genere atmósferas agradables.

El error más caro al reformar una cocina
Dejarse llevar por las fotos de tendencia de las redes sociales sin pensar en el espacio y en el día a día. Una mala distribución —aunque esté envuelta en un diseño precioso— es un error carísimo: incómoda, poco funcional y difícil de corregir una vez hecha. La estética importa, pero la ergonomía, la durabilidad y la planificación inteligente importan todavía más.
Porque una cocina no solo debe gustarte hoy: debe acompañarte durante años con belleza, solidez y sentido.