Desde la mirada del arquitecto y el lenguaje del promotor, Juan Andrés Romero, CEO de la empresa murciana Clerhp, defiende que el futuro del turismo residencial pasa por combinar densidad, servicios y calidad de vida. Tras presentar su propuesta en Fitur, en esta entrevista explica cómo, después de años “fraguando la idea”, encontró en 2021 un acantilado en República Dominicana que le hizo decidirse a crear este proyecto pionero. El resultado es Larimar City & Resort, una smart city con más de 20.000 viviendas y 2.000 plazas hoteleras, con una inversión total que supera los 4.000 millones de euros y una primera fase que estará lista para finales de 2027.
¿Cómo nace el proyecto de Larimar City & Resort?
Soy arquitecto y desde hace muchos años vengo fraguando la idea de crear un proyecto grande pero no en primera línea de playa. En 2021 llegué a aquel terreno, vi el acantilado y pensé que era el lugar idóneo. Es un terreno con una vista espectacular, un valor intangible que cuesta medir, pero que se va viendo en el proyecto. La gente que va allí se enamora de las vistas. Hacer un paseo marítimo al borde de un acantilado y crear esa experiencia me pareció una idea muy acertada. Y República Dominicana no está tan lejos: son ocho horas de avión. Culturalmente está muy cerca y cuando estamos allí nos sentimos como en casa. Además, el clima hace que sea un mercado de temporada muy larga.

¿Por qué no está en primera línea de costa, como la mayoría de resorts del Caribe?
Yo diría que es una estrategia de océano azul. Si miras los resorts de playa, hablamos de densidades bajas y precios altos. Los servicios suelen ser pocos y caros porque hay poca densidad y todos se parecen mucho. Hemos vivido algo parecido en Murcia o Alicante, con proyectos tipo Polaris. En su momento se decía: “Un campo de golf a cuarenta minutos de la playa, ¿qué sentido tiene?”. Pero se vendía bien. Te das cuenta de que la primera línea de playa la valoramos mucho los españoles, pero no necesariamente el resto del mundo.
“La primera línea de playa la valoramos mucho los españoles, pero no necesariamente el resto del mundo”
¿Es más competitivo este modelo que planteáis?
Larimar permite un coste de adquisición de suelo muy bajo para la densidad que podemos construir. Con esa densidad puedes meter muchos servicios y que el coste por cliente sea bajo. Eso te permite crear un lujo aspiracional con multitud de restaurantes, tiendas y zonas deportivas a un coste asumible. Si hicieras eso con baja densidad, sería hiperlujo. Luego está el concepto de ciudad jardín. Esto no compite con resorts. Larimar es más una ciudad pequeña con estilo de vida de resort. El coche queda en segundo plano: se usa para entrar y salir, pero dentro te mueves caminando, en bici o en carrito de golf. Tenemos una red de áreas verdes que conecta todo el proyecto y hace la vida mucho más agradable.
Entonces, ¿no está concebido solo para vacaciones, sino para vivir?
Exacto. Larimar no es un proyecto turístico, es un proyecto de vida. Puedes irte de vacaciones y disfrutarlo, pero está pensado para vivir todo el año. Está pensado para gente que se jubila o para personas que quieren cambiar de un clima más frío a uno más amable. República Dominicana tiene un clima excepcional. Aquí estamos con frío y allí estás a 25 grados, y es invierno.

¿Y por qué República Dominicana y no otro destino del Caribe?
Porque lleva muchos años creciendo por encima del 4% en PIB, tiene estabilidad política, alternancia de gobierno y una democracia bastante madura. Hay seguridad jurídica. No hay facilidad administrativa, pero sí seguridad jurídica.
¿Y en lo social es un país seguro?
Es muy acogedor para nosotros. Llegas y te sientes como en casa. Hablan tu idioma, les gusta España y hay una conexión especial.
“Larimar es más una ciudad pequeña con estilo de vida de resort, con una red de áreas verdes que conecta todo el proyecto”
La tecnología es un eje del proyecto. ¿Qué elementos innovadores incorpora Larimar?
Desde la concepción arquitectónica, la ciudad ya es smart. Hay una red de áreas verdes en forma de peine que te conecta con la naturaleza y una red viaria, también en peine, donde van las infraestructuras. En la unión de ambas están las viviendas. Tú llegas, dejas el coche en un parking subterráneo y te mueves por la red interior. Ahí van colectores, distribución de agua, todo lo que necesita la ciudad. En gestión, contadores electrónicos, control de residuos. En las viviendas, damos domótica básica de serie y dejamos preparada la ampliación. Además, hay un servicio de limpieza, lavandería, servicio de habitaciones y central de compras. Si quieres, será vivir en viviendas pero con los servicios de un hotel. Esa parte de servicios será uno de los grandes fuertes a largo plazo.
¿De cuántas viviendas y plazas hoteleras hablamos?
Unas 20.000 viviendas y 2.000 plazas hoteleras. Dependerá del tamaño de las viviendas: si el cliente demanda más de tres o cuatro dormitorios, habrá menos unidades. Si demanda producto pequeño, nos iremos más hacia 20.000 o 21.000.

La inversión es considerable, inicialmente 600 millones de euros. ¿A cuánto asciende la inversión total para hacer la ciudad completa?
Con hoteles y todo puede acercarse a 4.000 millones. No es tanto un tema de financiación como de planificación. No construyes 4.000 millones para luego venderlos. Vas haciendo ventas y entregas. Estamos integrados verticalmente: diseño, venta, construcción y entrega. Eso reduce mucho la necesidad de financiación. Aun así, hace falta. Tenemos como socio al Banco Mercantil de Panamá y somos una empresa cotizada.
¿Qué papel juega la cotización en BME Growth en un proyecto así?
Te permite socializar el proyecto. No es solo de los promotores: aunque seamos mayoritarios, hay muchísimos accionistas. Permite acceso a recursos y un nivel de transparencia que hace que ciertos fondos puedan invertir porque cumples requisitos. Dada la envergadura, tiene lógica que un proyecto así cotice.

¿Cómo está siendo el desarrollo a nivel local, tanto administrativo como social?
Es un municipio sin desarrollo turístico previo y nos han recibido con los brazos abiertos. Tenemos licencia ambiental y permisos de agua. Ahora trabajamos para convertir el área en zona turística y acceder a beneficios fiscales. Es un país amable con la inversión.
¿Cuánta gente local está involucrada? ¿Cuántas personas trabajan ahora mismo en el proyecto?
Impulsamos a empresas locales, normalmente pymes, y con los contratos que damos crecen mucho. En total, el equipo está movilizando ahora mismo más de mil personas, entre personal directo e indirecto.
Y de Murcia, ¿cuánta gente se ha ido a trabajar allí?
Hay unas cuantas familias. No te sé decir cuántas porque son muchas, pero estamos haciendo una pequeña colonia murciana.
“Es un modelo que no sé si se copiará o seremos nosotros quienes lo repliquemos, pero será un modelo de éxito”
¿Qué le diría a un inversor que duda si apostar por Larimar?
Que por escala es una de las mejores soluciones para family office y banca privada. Ofrecemos distintos perfiles de riesgo y rentabilidad, con seguros que garantizan la inversión. En seguridad y rentabilidad, creo que hay pocas opciones similares.
¿Cuántos años llevará completar el proyecto?
Diez años. Estaríamos hablando de terminar en 2035 o 2036. La primera fase es plenamente operativa y no interfiere con las siguientes y estará lista a finales de 2027.
Y mirando al futuro, ¿cómo imaginas Larimar en cinco o diez años?
Creo que será un proyecto ejemplar en cuanto al management de la gestión de una ciudad: gestión privada, bien organizada, muy centrada en el cliente, pensada en bienestar y calidad de vida. Es un modelo que no sé si se copiará o seremos nosotros quienes lo repliquemos, pero será un modelo de éxito.
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