Por María Jesús Poyato.
En el vertiginoso mundo de la oratoria, muchas personas caen en la trampa de creer que hablar sin parar es sinónimo de elocuencia. Piensan que llenar cada segundo con palabras demuestra seguridad y conocimiento. Sin embargo, los/as grandes comunicadores/as saben que el verdadero poder reside en lo que no se dice: el silencio estratégico.
Lejos de ser un vacío incómodo, el silencio es una herramienta retórica vital que transforma un simple discurso en una experiencia memorable. ¿Por qué es tan importante hacer pausas al hablar en público?
- Da tiempo para asimilar: el cerebro del público necesita un momento para procesar la información. Una pausa tras una idea clave funciona como un «punto final» mental, permitiendo a la audiencia asimilarla y almacenarla. Sin este intervalo, las palabras se atropellan y el mensaje se diluye.
- Genera énfasis y expectativa: un breve silencio antes de una frase impactante o después de una pregunta retórica crea un suspense dramático. Sirve como un subrayado sonoro, elevando la importancia de lo que se acaba de decir o lo que está a punto de llegar. El silencio antes de un «te tengo que dar una noticia crucial…» es mucho más potente que la noticia misma.
- Transmite confianza y autoridad: los comunicadores nerviosos suelen acelerar el paso y evitar las pausas. El orador que se permite el silencio demuestra control sobre el tiempo y el espacio. Esta calma se proyecta como seguridad, haciendo que el público lo perciba como una figura de mayor credibilidad y autoridad.
- Permite la respiración consciente: y no menos importante, la pausa te permite respirar. Te ofrece la oportunidad de tomar una bocanada de aire profundo, reordenar la siguiente idea y asegurarte de que tu voz mantenga la entonación y el volumen adecuados.
Es por ello por lo que, el silencio no es la ausencia de sonido, sino una partitura sobre la que las palabras pueden resonar. Utiliza las pausas para respirar, para ordenar tus ideas mentalmente, para enfatizar, y, sobre todo, para dar a tu audiencia el tiempo que necesita para que tu mensaje no solo se escuche, sino que emocione y se recuerde.
Como dijo el literato inglés William Hazlitt: “El silencio es un gran arte para la conversación”.
Te deseo muchas conversaciones silenciosas.
¡Felices Fiestas!
El Poder del Silencio
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