Diseñadora, docente y defensora incansable de lo artesanal, Ana Peyres se ha convertido en una de las voces más personales del diseño murciano. Desde la Escuela Superior de Diseño hasta su propio taller, transita entre la formación y la creación con la misma curiosidad con la que recorre libros de arte, museos y oficios. Hablamos con ella sobre inspiración, sostenibilidad y los proyectos que laten en su mesa de trabajo.
– Como diseñadora y profesora en la Escuela Superior de Diseño de la Región de Murcia, ¿cómo compagina la docencia con su proceso creativo? ¿Qué le aporta cada ámbito?
No es fácil, pero consigo hacerlo posible. La docencia de un grado exige dedicar mucho tiempo a preparar la materia, investigar y actualizar conocimientos, y he descubierto una ventaja magnífica: aprovechar todo ese trabajo previo para que repercuta tanto en mis alumnos como en mi faceta de diseñadora. El proceso creativo se alimenta de nuevos conocimientos, experiencias, curiosidad y soluciones ante escenarios distintos. En mis clases se genera una corriente de conocimientos en ambos sentidos.
También intento trasladarles mi experiencia en empresas de moda. Me parece importante mostrarles una visión realista del sector, compartir aciertos, errores y anécdotas. Mi alumnado es fantástico: inteligente, despierto y curioso. Me obliga a actualizarme constantemente. Y sobre todo, les pido que piensen, que sean críticos y que generen criterio propio.

– En su trabajo hay un marcado cuidado por lo artesanal y por las piezas únicas. ¿Es una apuesta complicada?
Sí, todavía lo es. Las redes y los medios hablan mucho de la artesanía como apuesta de futuro, pero en el fondo están hablando de sostenibilidad. Muchos diseñadores defendemos la tradición, la calidad y el respeto por los materiales y los oficios. No aceptamos producciones masivas ni ajustes que sacrifican los acabados, la calidad o el impacto medioambiental y social.
La parte difícil es vender una pieza hecha con tiempo, responsabilidad y cariño. Por eso tenemos un trabajo extra: contarlo. Explicar lo que hacemos y por qué lo hacemos, llegar a clientes y a quienes aún no lo son. Aun así, merece la pena. Yo disfruto de una manera bárbara cada minuto que dedico a cada prenda o cada bolso.

– ¿Cuáles han sido sus principales referencias artísticas?
No tengo referencias únicas. A lo largo de estos años he ido descubriendo artistas de muchos campos: moda, pintura, arquitectura, escultura, fotografía… Cuando descubrí a Ángeles Santos y vi “Un mundo” en el Reina Sofía, lloré. También me fascina Brancusi, tanto su obra como su historia. A Sorolla lo redescubrí durante la pandemia y su museo fue una experiencia como entrar en una cápsula del tiempo.
En moda, me arrebata Tom Browne y su teatralidad. La colección “Lumps and Bumps” de Rei Kawakubo me parece increíble. El vestuario de Ana Locking para La vida breve es otra fuente de inspiración absoluta. Podría seguir, porque hay muchos artistas que podrían ser punto de partida para crear.
“La sostenibilidad es el gran caballo de batalla del sector de la moda, diría que a veces de Troya”
– ¿Cómo ve el papel de la sostenibilidad en la moda actual?
La sostenibilidad es el gran caballo de batalla del sector, diría que a veces de Troya. Lo explico siempre: muchos utilizan el término para lavar su imagen. La falta de información, la confusión de conceptos y la ausencia de control permiten que cualquiera se autodenomine sostenible sin serlo. Un ejemplo: el algodón ecológico no es sostenible cuando necesita entre 1.500 y 2.000 litros de agua para producirse, más si procede de cultivos intensivos. Si además una camiseta tiene color, lo más probable es que se haya teñido en zonas donde los tintes contaminan los ríos. A eso se suma el transporte, los embalajes y toda la cadena humana de producción. Queremos comprar camisetas baratas, pero los números no salen y alguien pierde. Todo pasa por la información, la educación, controlar la compra y aplicar sentido común. Con la comida, al menos te la comes; con la moda, muchas veces acaba en un contenedor.

– ¿Qué proyectos le gustaría desarrollar próximamente? ¿Alguna colaboración que le ilusione especialmente?
Desde hace un año estoy inmersa en un proyecto de escultura de moda. Llevo diseñando bolsos muchos años, y me fascinan por sus formas, líneas y volúmenes infinitos. Como colección escultórica necesita tiempo, pero la estoy disfrutando muchísimo. Cuando termine, tengo en mente un trabajo con imágenes de mujeres vistas desde un ángulo íntimo y complejo, pero precioso. Quiero contar historias, sentimientos, locuras, pasiones… Usar mis herramientas para comunicar, desahogarme, sanar y sentirme bien.