Fotografías: Ana Bernal.
Licenciada en Periodismo y con una trayectoria vinculada durante años al ámbito social, desde los medios de comunicación hasta la gestión pública, Conchita Ruiz asumió en 2023 la Consejería de Política Social. En esta entrevista habla con cercanía de los retos de la igualdad, la conciliación y la protección de las familias, pero también del lado más humano de la política, ese que, asegura, sigue emocionándola cada día: el contacto directo con las personas y la posibilidad de contribuir a mejorar sus vidas.
¿Cuál es ahora mismo su principal prioridad al frente de la Consejería de Política Social? Son muchas las prioridades y los retos que nos hemos marcado, pero hay uno que lo resume bien y es que nadie se quede atrás. Y para que nadie se quede atrás, estamos convencidos de que la mejor manera de conseguirlo es ser capaces, como Administración, de proporcionar herramientas para que cada uno, en función de sus necesidades, de su momento vital y de sus circunstancias, pueda salir adelante.
«Vamos a abordar la violencia sexual, la violencia digital, la violencia vicaria e incluso la violencia económica, que existe y todavía no está del todo reconocida»
En el área de mujer y prevención de la violencia de género, ¿en qué están poniendo el foco? Estamos invirtiendo mucho en medidas que permitan identificar qué mujeres pueden encontrarse en una situación de especial vulnerabilidad y cuáles pueden necesitar el apoyo de la Administración. No solo aquellas que tienen dificultades económicas y que ya cuentan con todo el sistema de servicios sociales, sino también mujeres que, a partir de una determinada edad y después de haberse dedicado al cuidado de la familia y a la crianza de los hijos, tienen muchísimas dificultades para reincorporarse al mercado laboral o desarrollar su propio proyecto profesional.
¿Y cómo lo trabajan? Desde hace un año nos pusimos en marcha con organizaciones de mujeres empresarias para ver qué podíamos facilitar y aportar a quienes desean retomar y reiniciar su vida laboral. De ahí surge el programa Mujer Impulso +50. A través de la UMEB les damos herramientas de comunicación, asesoramiento jurídico, financiero, etcétera. Está teniendo muy buenos resultados. Ya han participado cuarenta mujeres en dos ediciones y, a finales de marzo, vamos a poner en marcha la tercera, con veinte mujeres.
Si tuviera que valorar cómo está la igualdad hoy a nivel social, ¿qué nota le pondría? Yo diría un notable alto. Estamos bien, hemos avanzado muchísimo y, si nos comparamos con otros países, estamos muy bien. Pero eso no quiere decir que nos tengamos que relajar ni pensar que ya está todo conseguido.
¿Qué amenazas detecta ahora mismo para la igualdad? Veo que afronta algunas amenazas. Hay como un cansancio social. Mucha gente, cuando hablas de igualdad, te mira con cara rara y te dice “¿por qué?, ¿para qué?, si esto ya está hecho” o “yo no he vivido ninguna discriminación”. Eso nos lo trasladan mucho las profesionales de los CAVIS y de los recursos de atención a víctimas de violencia. Me han llegado a decir que, en conversaciones informales, les daba apuro revelar a qué se dedican porque se sienten cuestionadas. Y esas cosas no son buenas para la sociedad que queremos construir.

¿Por qué cree que se ha generado esa sensación de que el feminismo es algo negativo? Creo que se ha llevado a extremos, se han generado muchos ruidos, y en algunas acciones se ha podido pensar que el feminismo era contrario al hombre. Esas posturas han generado el efecto contrario. Gracias al feminismo se han conseguido muchos logros y avances, pero como todo, llevado al extremo y utilizado en muchas ocasiones como arma política o partidista, puede tener un efecto contrario en una parte importante de la sociedad.
¿Entiendes que haya gente que niegue que exista la violencia de género? No, salvo cuando no lo conoces o cuando no lo has vivido. Durante mucho tiempo ha sido algo que pasaba dentro del hogar, del matrimonio, de la pareja, y se justificaba con ideas como “algo malo habría hecho ella”. Y, además, los trapos sucios se lavaban en casa.
¿Crees que también hay un punto de incomodidad en esa negación? Muchas veces te das cuenta de que no lo quieren reconocer. Y al final, aunque no sea violencia, micromachismos en algún momento o en alguna situación de la vida de una mujer los has tenido. Y esos son el germen. La violencia de género es la máxima expresión de la desigualdad. En el Gobierno estamos a punto de sacar el segundo pacto regional, que, si antes era Pacto Regional contra la Violencia de Género, en esta ocasión lo ampliamos: damos un paso más y hablamos de violencia contra las mujeres, para abarcar todos los tipos de violencia.
No solo la violencia dentro de la pareja… Claro. No solamente dentro de la pareja o expareja. Vamos a abordar la violencia sexual, la violencia digital, la violencia vicaria e incluso la violencia económica, que existe y todavía no está del todo reconocida.
«Gracias al feminismo se han conseguido muchos logros y avances, pero llevado al extremo, puede tener un efecto contrario»
Más allá de la violencia, ¿qué le preocupa especialmente en materia de desigualdad? Me preocupa que niños y niñas, mujeres y hombres, no compitan en igualdad de condiciones en el ámbito laboral, cultural o deportivo. En todos los ámbitos tiene que haber igualdad en el acceso y en poder disfrutar de los mismos derechos y oportunidades, y también de los mismos deberes.
¿Cuál dirías que es el principal reto hoy para que una mujer esté en un plano de igualdad? La conciliación. Se está haciendo mucho, pero queda trabajo. En la Región de Murcia estamos apostando por implantar servicios y recursos que favorezcan y faciliten la conciliación de la vida familiar, personal y laboral. No solo repercute en la mujer, también en el hombre, porque a medida que desarrollamos estos servicios, beneficia a las dos partes.
¿Qué responsabilidad crees que tienen las empresas en la conciliación y la corresponsabilidad? ¿Trabajáis con ellas? Hay una ley que obliga a las empresas de más de cincuenta trabajadores a implantar planes de igualdad. Y nosotros lo que hemos puesto en marcha en 2025 son ayudas a empresas de menos de cincuenta trabajadores para que desarrollen también un plan de igualdad. Se presentaron más empresas, pero veinte son las que han recibido la ayuda para implantarlo.
¿Veis ejemplos claros de empresas que estén avanzando? Esta semana visitamos PC Componentes, una empresa murciana que apuesta totalmente por medidas de flexibilidad, conciliación y corresponsabilidad, y se va viendo cómo cada vez avanzan más y lo tienen más claro.
¿Eres partidaria de leyes que obliguen a la paridad? Creo que eso consigue el efecto rebote del que hablábamos. Soy partidaria de trabajar mucho en concienciación, sensibilización y visibilidad, para que esté interiorizado y normalizado y las mujeres podamos llegar donde queramos.
Ese camino puede ser más lento. Yo no soy partidaria de obligar. Y además creo que lo que tiene repercusión real es la lluvia fina. Cuando hay una ley que te obliga, siempre va a ser cuestionado tu trabajo. Siempre las mujeres vamos a estar bajo ese síndrome del impostor, como si te hubieran puesto ahí porque tocaba que viniera una mujer. Y eso no ayuda ni contribuye a la igualdad real.
«En todos los ámbitos tiene que haber igualdad y poder disfrutar de los mismos derechos y oportunidades»
Eres consejera, tienes una trayectoria de éxito. ¿Cómo ha sido tu camino y qué le dirías a otras mujeres? Mi camino ha sido el de renunciar. Renunciar a mucho tiempo de casa y de familia. Ha sido dedicarle muchas horas y mucho trabajo. Ahora el móvil nos recuerda fotos de nuestra vida y cuando veo a mis hijos pequeños digo: “madre mía”, tengo la sensación de que no he estado en momentos importantes. Pero también creo que he podido compaginarlo. He tenido mucha red de apoyo: mi pareja, mis padres, mi suegra. En eso he tenido mucha suerte. ¿Qué le diría a una mujer? Que decida cómo quiere vivir y, a partir de ahí, que busque esos apoyos y recursos.
¿Qué es lo que más le emociona de su trabajo? Me emociona el trato con la gente y la posibilidad de escuchar, comprender sus problemas y contribuir a mejorar sus vidas.
¿Se ve muchos años en política? No, creo que la política es una etapa temporal y que deben venir nuevas personas con nuevas ideas.
¿Cómo le gustaría que se recordara su paso por la Consejería? Me gustaría que se recordara como una etapa en la que ayudamos a las familias y a las personas que más lo necesitaban.
DE CERCA (a columna y con línea negra)
Un lugar de la Región de Murcia al que siempre le gusta volver. La plaza de Santo Domingo y a cualquier lugar donde pueda mirar al mar.
¿Cómo desconecta cuando termina la jornada? Desconecto haciendo planes con mis hijos y amigos, saliendo, viajando y disfrutando del ambiente de Murcia.
Un libro que le haya marcado. Cien años de soledad (y A sangre fría.
Una persona que haya sido clave en su vida. Dos personas, mi padre y mi madre son fundamentales en mi vida.
Tres valores que intenta aplicar cada día. Honestidad, coherencia y empatía.
Al margen de la política, ¿a qué le habría gustado dedicarse? Al periodismo político.