Corría el año 2018 cuando el arquitecto murciano Manuel Clavel, con una consolidada y prestigiosa trayectoria internacional (y que fue protagonista de la portada del número 6 de la revista Élite), estuvo a punto de trabajar para el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, que antes de ser detenido por tráfico sexual de menores trató de reformar sus propiedades en el Caribe con la intención de darles un nuevo aspecto y mejorar su reputación pública. Para ello, llegó a contactar con el estudio del arquitecto murciano, tal y como recuerda el propio Clavel en conversación con Élite.
«Recibí un mail de la directora de la oficina de Epstein porque nos habían recomendado. En Estados Unidos tenemos oficina y somos muy conocidos. Concertamos una reunión telemática para el día siguiente. Quería que fuera a ver las islas para ver qué podría hacer«, cuenta Clavel, fundador y director del estudio Clavel Arquitectos, con sedes en Murcia y Florida. «Era verano y quedamos en hablar en otoño porque yo estaba bastante liado«.
“Era encantador, muy educado, muy correcto. La apariencia que daba no hacía pensar que pudiera ser uno de los mayores depredadores sexuales de la historia reciente”
La reunión se prolongó durante aproximadamente media hora. Clavel recuerda a Epstein como una persona educada, cordial y aparentemente correcta. Nada en aquel primer contacto hacía presagiar la dimensión real de los delitos que, meses después, saldrían a la luz.
“Era encantador, muy educado, muy correcto», indica. La apariencia que daba no hacía pensar que pudiera ser uno de los mayores depredadores sexuales de la historia reciente, explica el arquitecto murciano, que reconoce que esa capacidad de seducción fue, probablemente, una de las claves del poder que Epstein ejerció durante años.

Tras aquella conversación inicial, ambas partes quedaron en retomar el contacto más adelante, aunque el encargo nunca llegó a materializarse. “Después de aquella conversación, no volví a hablar con él. Afortunadamente, ha quedado como una anécdota”, subraya Clavel, que no duda en afirmar que un episodio así «te hace reflexionar sobre muchas cosas”.
Meses después de aquella videollamada, Jeffrey Epstein fue arrestado por las autoridades federales estadounidenses, tras años de investigaciones y testimonios que lo señalaban por graves delitos de abuso sexual y tráfico de menores. El 10 de agosto de ese mismo año apareció muerto en su celda del Metropolitan Correctional Center de Nueva York, en un episodio que aún hoy sigue rodeado de controversia.
“Estoy en los archivos de Epstein, pero por suerte de la mejor de las maneras, porque se interesó por mi trabajo”
Revalorizar sus activos inmobiliarios
El intento de contacto con Manuel Clavel se enmarca en una estrategia más amplia del financiero para revalorizar y reposicionar sus activos inmobiliarios. Epstein ya había mostrado interés previamente por el mercado español durante la crisis económica de 2012, cuando estudió la adquisición de propiedades depreciadas con vistas a una futura reventa.

Desde entonces, el nombre de Clavel ha aparecido de forma tangencial en informaciones relacionadas con el caso, algo que el propio arquitecto aborda con naturalidad. “Estoy en los archivos de Epstein, pero por suerte de la mejor de las maneras, porque se interesó por mi trabajo, nada más”, señala. Un episodio que lo ha acompañado especialmente en Estados Unidos, donde este caso es «el tema número uno. Todo el mundo habla de él».
Para Manuel Clavel, cuya obra ha sido reconocida internacionalmente y que ha llevado el nombre de Murcia a algunos de los principales escenarios de la arquitectura contemporánea, aquel contacto quedó en una anécdota inquietante. Una historia que demuestra hasta qué punto incluso las trayectorias más sólidas pueden rozar, sin pretenderlo, los márgenes más oscuros del poder.